Valoración Gallup-Hoy vs. desempeño económico real

POR FRANCISCO ANTONIO MÉNDEZ
La reciente entrega de la encuesta Gallup-Hoy (9/4/07), revela que un 52.4% de los dominicanos percibe el desempeño gubernamental del sector eléctrico como negativo, mientras que sólo un 23.7% lo considera positivo. De igual modo, sólo un 10% de los encuestados entiende que el gobierno está resolviendo los problemas nacionales. Conviene, por tanto, analizar estas informaciones a los fines de determinar las razones fundamentales que motorizan este parecer.

En el caso particular del sector eléctrico, es evidente que los datos de desempeño del mismo difieren sustancialmente de esta generalizada percepción. Esto así, porque al día de hoy se está suministrando una mayor cantidad de energía promedio diaria a prácticamente el mismo precio y por una mayor cantidad de tiempo que hace dos años y medio.

En el 2006 fueron generados 10,709 millones de kilovatios hora, que llegaron a la población a un precio promedio de RD$6.53/kwh frente a los 8,868 millones de kilovatios hora del 2004 que fueron vendidos a un promedio de RD$5.80/kwh. Fruto de este incremento de un 21% en la generación, las horas promedio de interrupciones diarias han disminuido en un 50% al pasar de 6.2 horas al día a unas 3.7 horas de apagones por día. Del mismo modo, la cantidad de barrios y comunidades incluidos en el plan de 24 horas crece cada día. En la actualidad contamos con unos 210 circuitos que reciben energía las 24 horas del día de manera permanente, frente a unos 185 afortunados circuitos en el 2005.

Otra valoración de la referida encuesta, a la cual se le pudiera dar similar interpretación, es la relativa al desempeño del área económica. En efecto, según Gallup-Hoy, un 48.1% de los encuestados considera negativo su desempeño. De hecho la valoración negativa, de la referida encuesta, aunque parezca paradójico, corresponde a la estabilidad económica. Aspecto que contrasta grandemente con los resultados económicos de la administración del presidente Fernández. Cualquier economía que durante dos años mantenga un crecimiento promedio de un 10% y una inflación inferior al 8% es digna de admiración. Y aquí no aplicaría el refrán que reza que “nadie sabe lo que tiene hasta que no lo pierde”, ya que los dominicanos padecimos en el pasado reciente de una inflación galopante de más del 60%, así como estancamiento y decrecimiento de la economía.

Luego, qué razones pudieran existir para que un segmento tan importante de la población se muestre tan riguroso en su evaluación. Dos factores primordiales, en nuestro parecer, inciden de manera directa en esta percepción. En lo concerniente al sector eléctrico, la razón de esta histórica apreciación la definiríamos como “percepción dura”, en el entendido de que, a pesar de los avances logrados en el sector, una buena proporción de la población encuestada sigue percibiendo las mismas deficiencias ancestrales del sector, tipificadas como crisis eléctrica. O sea, que esta valoración no es más que un reflejo condicionado de una realidad que supera varias décadas y que, por el momento, no han permitido apreciar, en toda su dimensión, los logros del sector, reconocidos recientemente por la rigurosa Misión de Evaluación del FMI.

En lo relativo al desempeño económico, una de las principales razones de la valoración negativa tiene que ver con el aspecto de la redistribución de ingreso. O sea, que la crítica valorativa no concierne en esencia al desempeño económico, sino más bien a al alcance de las políticas redistributivas estatales. Políticas que, por un lado, tienen un alcance limitado debido a restricciones económicas evidentes y, por otro, por unas expectativas desbordadas por el ancestral abandono de nuestros grupos sociales más vulnerables y por el ensanchamiento de la pobreza fruto de la crisis del 2003-04. Evidentemente que si el presupuesto público no tuviera que destinar 60 mil millones para el servicio de la deuda, junto con más de 16 mil millones para el subsidio eléctrico y del gas licuado, unido a un plan de austeridad y supervisión del gasto por parte del FMI, su capacidad de acción en favor de los más desposeídos fuera sustancialmente mayor.

Consecuentemente, la valoración otorgada a estas dos áreas vitales del desempeño gubernamental ha debido influir, de manera sustancial, en la opinión generalizada de que el gobierno no está resolviendo los problemas nacionales. En el sector eléctrico, los apagones y el déficit financiero del sector están siendo disminuidos de manera sostenida. En el área económica, el déficit cuasi-fiscal del Banco Central, principal amenaza a la estabilidad heredado de la pasada administración, está siendo enfrentado con los excedentes presupuestarios para la capitalización del BC con lo cual el stock de deuda irá disminuyendo gradualmente. En el primer trimestre ya han sido transferidos RD$1,450 millones de los RD$5,600 proyectados para este año fiscal.

Por consiguiente, podemos concluir en que la percepción recogida por la encuesta del primer trimestre del año preelectoral no recoge fehacientemente el impacto real del accionar gubernamental de esta administración. La realidad de los hechos habrá de imponer sus reales en la conciencia nacional, por lo menos en el 57% de la población nacional, que confió en la capacidad de trabajo y visión de progreso del Presidente Fernández para depositar en sus manos los destinos nacionales. El otro 43% nunca reconocerá nada bueno.