Valorando a los abuelos

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POR CLARA SILVESTRE
Para María ir a visitar a la abuela resultaba una gran aventura. Para ella, su abuela era símbolo de alegría, amor, ternura, comprensión y especialmente mimos. Y es que su abuela, se había convertido en una amiga muy especial, que por demás le guardaba dulces en la nevera y uno que otro pedazo de torta.

En este caso en particular, se había creado una relación muy estrecha entre María y su abuela, de seguro habiendo influido positivamente en el carácter y personalidad en su vida adulta.

En algunos casos, el amor que pueden dar los abuelos muere con ellos sin ni siquiera sea sospechado su incalculable valor en el entorno familiar; en otros, no han sido los abuelos entes de unión familiar o incapaces de asumir su rol.

Los abuelos se constituyen en el cimiento principal de la familia y por ello son parte trascendental de las sociedades. Sus enseñanzas no se olvidan con mucha facilidad, y se convierten en principio fundamental de la formación del individuo.

No cabe duda que con mucha frecuencia los abuelos son fuente integradora, que además de que sirven de ejemplo, pueden brindar una visión diferente de la vida y fomentando el valor de la familia, de modo que se creen núcleos familiares más estables.

Para bien, hoy los tiempos son otros y todo se encamina hacia la mejor calidad de vida, lo que trae consigo que los abuelos bien más y mejor. Por ejemplo,

Deepak Chopra en su libro “Cuerpos sin edad, mentes sin tiempo” asegura que ahora toda nuestra sociedad despierta a una nueva percepción del envejecimiento; personas de 60 y 70 años esperan normalmente verse tan vigorosos y saludables como a los 40 y a los 50.

Un excelente recurso para las abuelas y abuelos lo constituye el valor del cuento. Los niños son felices escuchando las historias que cuentan los abuelos, y con ello se acrecienta un vínculo imborrable. Por otro lado, mediante la narración las personas mayores revitalizan sus sentidos, se fortalece la memoria y los centros nerviosos, logrando grandes beneficiosos tanto físicos como mental.

Se ha comprobado que el desempeño y las habilidades de un niño que tiene abuelos, es mayor que al de otro que le han faltado en su desarrollo. Todo enfocado a indicar que tan importante es este ingrediente en la formación de individuos íntegros.

UNA HISTORIA PARA REFLEXIONAR:

Esta historia es conocida como La cuchara de Madera. Se trata de una historia alemana que también se conoce como “El anciano y su nieto”, escrita por Jacob y Wilhem Grimm.

Había una vez un anciano medio ciego y sordo y que le temblaban las rodillas. Cuando estaba en la mesa a veces se le caía un poco de la sopa. Su hijo y la esposa le disgustaba esto y lo sentaron en un rincón de la cocina, le ponían sus alimentos en un recipiente de barro. Ahí se sentaba él, triste y solitario. La esposa del hijo le buscó una cuchara de madera.

Un día el nieto de cuatro años se puso a trabajar con barro y su padre le preguntó qué hacía, contestó:

Estoy haciendo una vasija para que ustedes coman cuando estén viejos. Los padres llamaron, y de ahí en adelante sentaron al abuelo en la mesa con ellos y nunca volvieron a corregirlo cuando algo derramaba de su boca…