Vargas Llosa indaga en “El viaje a la ficción”, de Onetti

MADRID. AFP.  El mundo imaginario en el que se refugió el escritor uruguayo Juan Carlos Onetti y que plasmó en su obra es el centro del nuevo ensayo del peruano Mario Vargas Llosa, que presentó ayer en Madrid.

“El viaje a la ficción. El mundo de Juan Carlos Onetti” es “un ensayo que se refiere a un aspecto central pero no el único de la obra de Onetti”: “esa especie de dialéctica entre el mundo real y el imaginario, como un refugio, como una escapatoria posible para quienes (…) no quieren caer en el suicidio”, explicó Vargas Llosa en conferencia de prensa.

Pero “nació con el entusiasmo que me produjo descubrir a Onetti en los años 60”, confesó.

“Todo lo que leí de él, todo me pareció interesante, importante y durante años viví con la tentación de hacer una obra sistemática de Onetti”, admitió Vargas Llosa.

Ya en ese momento quedó “convencido de que Onetti era uno de los grandes escritores de nuestra época, uno de los primeros a los que se podía llamar modernos”, definió.

En una época de literatura latinoamericana “muy provinciana, regionalista, marcada por el tradicionalismo y el folclor”, Onetti es “un maestro de la estructura literaria”, con una obra de “extraordinaria coherencia”.

“No sólo tiene un sentido absolutamente moderno, sino que además escribe en un lenguaje que no tiene nada que ver con un lenguaje postizo que inundaba buena parte de la literatura latinoamericana y también en España”, estimó.

Para Vargas Llosa, el mundo de Onetti (1909-1994) “es un mundo negro marcado por el pesimismo, marcado por la idea de que detrás de todas las acciones humanas habrá frustración; es un mundo de suicidas”.

Pero en el autor de “La vida breve”, “Juntacadáveres” y “El astillero”, “el pesimismo es relativo, tenía un límite. Con su vocación, con su trabajo, de alguna manera lo desmentía” y la literatura fue para él como “un antídoto de ese pesimismo”.  El escritor peruano también ve “en la obra de Onetti una metáfora de la América Latina del siglo XX”. Esa obra “desasida de referencias históricas, sociales”, con ese “pesimismo tremendo que la recorre, puede parecer una fuga” de la realidad latinoamericana de la época.  “Pero creo que la obra de Onetti -él no pudo prever- es profundamente latinoamericana, es una obra de la frustración, todos los personajes de Onetti son frustrados”, mientras que en la región eran “barridos” “todos.