Ve debilidad en aplicar ley a criminales

POR UBALDO GUZMÁN M.
La población está cansada de tanta debilidad de las instituciones públicas para combatir el crimen y la delincuencia, dijo ayer el coordinador de la Pastoral Penitenciaria de la Arquidiócesis de Santo Domingo. El sacerdote Arístides Jiménez Richardson indicó que la gente se siente sin respaldo, llena de temores e insegura. Expresó que hace falta de que las autoridades den muestras fehacientes de que combaten la delincuencia y que la población se sienta protegida.

 “Da la impresión de que hay una debilidad de parte de las autoridades que tienen que trazar políticas urgentes para enfrentar esta violenta ola de delincuencia que amenaza con arrastrarnos a todos”, dijo.

Jiménez Richardson habló con HOY luego de oficiar una misa en la parroquia San Francisco de Asís, del ensanche Ozama, en la que se entregaron reconocimientos a ocho profesores de la Zona Pastoral Oriental Sur.

Las maestras reconocidas fueron Margarita Andújar Sequiel, Mireya Altagracia Soto, Amada Rodríguez, Carmen Rosario Veloz, Ana Pascual, Ramona Dolores Hernández, Fanny Suero de Abreu y Leoncia Cueva.

Asistieron a la actividad el general de brigada Manuel Félix Terrero, en representación el jefe del Ejército; Carlos Manuel Guerrero Hernández, procurador adjunto de Santo Domingo, y Zoila Socorro Ovalle, encargado de nutrición de la dirección de Prisiones, entre otros.

El arcipestre de la Zona Pastoral Oriental Sur señaló que la violencia arrasa y aplasta a quien la promueve, a los que son víctimas de ella y a los indiferentes, como las autoridades que deben combatirla.

Los padres de los jóvenes que regresan tarde de las universidades, dijo, tienen que ir a buscarlos en las esquinas o las paradas de autobuses porque temen que sean atracados.

El sacerdote indicó que hay sectores donde la población no puede tener una puerta abierta, debido a la acechanza y la violencia.

A su juicio, la crisis económica genera violencia, pero es peor aún por la educación incorrecta, la falta de ética y los desórdenes familiares.

Expresó que las familias, a diferencia del pasado, ya no son la primera escuela, porque el afán por el dinero rápido ha provocado que muchos padres descuiden su deber de “plasmar el corazón de los muchachos” las buenas costumbres.

Consideró que se necesitan muchos centros de estudios en los barrios y hacer un trabajo profundo y serio con las familias, además de que las escuelas deben ser más estrictas en exigencia académica.

“La laxitud docente también genera también irresponsabilidad en los muchachos”, dijo.

Jiménez Richardson expresó que a veces hay mucha benignidad de parte de algunos jueces con los menores. “Hay menores que actúan con una conducta de adultos. Hay menores dirigiendo bandas criminales terribles y, sin embargo, en el tribunal se les maneja con mucha laxitud y tibieza”, indicó

Expresó que hace falta que el muchacho que dirige grupos criminales se recluya en un centro donde sea adecuadamente tratado por expertos.

Dijo que una preocupación de la sociedad es que las bandas criminales cada vez están dirigidas por gente más joven, hasta infantes de siete y nueve años.

Indicó que entre los jueces de menores existe una gran indiferencia.

Señaló que se tiene que combatir la violencia con educación, moral, trabajo y oficios para jóvenes y adultos, sin descuidar que el agresor violento que destruye a un inocente hay que paralizarlo de alguna manera.

Expresó que se debe permitir permanecer indiferente cuando un niño, una señora o un anciano que sea atracado.

Criticó la impunidad existente y puso como ejemplo que al homicida se le ve caminando por las calles una semana después de cometer el crimen.

LA PASTORAL

De otro lado, la directora de la Pastoral Oriental Sur, Ana Pascual, dijo que para la selección de los ocho profesores se tomó en cuenta su consagración a la educación. Es la primera vez que se otorga este reconocimiento. Las ocho profesoras laboran en diferentes instituciones educativas tanto del sector público como privado.

“Se buscó en todo lo que es la Zona Pastoral Oriental Sur, del arzobispado de Santo Domingo, y se escogieron los más destacados y con un curriculum más amplio”, dijo.

A su juicio, los problemas de la educación son la violencia y los muchachos llegan a la escuela cargados con los problemas familiares.

Las bandas juveniles, dijo, se insertan en los centros educativos. A su juicio, las bandas llevan drogas y cometen atracos, lo que dificulta la educación.

“Tenemos que agarrarnos de Dios y tener mucha vocación, porque el maestro que va a las aulas para ganar un sueldo no puede lograr lo que se necesita”, dijo.