Ven Almagro aprovechó última visita a RD para bajar la tensión

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Si hay un país donde el secretario general de la OEA, Luis Almagro, no tenga admiradores es República Dominicana, por eso cuando sus obligaciones lo trajeron a estas tierras debió sentirse más incómodo que un hincha de fútbol con los colores de su equipo en mitad de la grada más ultra del campo rival. Sin embargo, ha aprovechado para rebajar la tensión. El lunes de esta semana llegó al país para participar en la Conferencia Mundial de la Asociación Mundial de Órganos Electorales (A-WEB, en ingles). Fue su primera visita desde que, en mayo, asumiera el cargo a la cabeza de la OEA, tiempo suficiente para enfadar, y mucho, al pueblo dominicano por su actitud frente a la crisis migratoria con Haití. No ayudaron sus declaraciones en una entrevista con CNN en Español- “Es una isla. Generalmente cuando es una isla no hay dos países, hay un solo país aunque sea una isla grande como Australia. Esta es una isla pequeña con dos países, con realidades sociales muy diferentes, con realidades económicas muy diferentes, con realidades políticas muy diferentes”.

Diversos sectores de la sociedad dominicana vieron en esto graves prejuicios y manifestaron su falta de confianza en la imparcialidad del uruguayo Almagro, que envió una misión a ambos países el pasado julio con el fin de comprobar que se respetan los derechos humanos de los inmigrantes, después de ciertas acusaciones vertidas por las autoridades haitianas contra sus vecinos, en este foro panamericano.
Tampoco gustó en República Dominicana que la OEA se ofreciera a facilitar un diálogo con Haití por la crisis migratoria y que recomendara un encuentro bilateral para resolver la situación porque, según el Gobierno dominicano, “no existe un conflicto que amerite tal cosa”.

Así que la ofensa nunca se ha visto satisfecha para los dominicanos, que han defendido a capa y espada su buen hacer en lo que a regularización de extranjeros y repatriación de inmigrantes ilegales se refiere y, es probable, que Almagro haya sudado lo suyo pensando en cómo quitarse esta piedra que, tan inoportunamente, acabó en su calzado. La ocasión estaba clara y la ha aprovechado. Cualquiera podía haber esperado algún abucheo cuando se dio paso a su intervención en el mencionado foro sobre órganos electorales, pero no, incluso recibió un aplauso; algo tibio, eso sí. Sí logró arrancar encomiadas palmas a la concurrencia cuando mostró su rechazo por la autorización de la OEA a la intervención militar de Estados Unidos en el país en 1965. “Es el momento de hacer un importante reconocimiento público”, dijo a modo introductorio, “deploro los actos de la organización interamericana que permitieron la intervención militar en este país (…) torciendo el camino soberano elegido por su pueblo”.