Vendedores ambulantes en alerta por llegada semáforos inteligentes a Managua

Semáforos-EFE

Managua. Con la luz roja del semáforo se inicia el comercio, y cientos de vendedores informales en la capital nicaragüense gritan sin cansancio la venta de sus productos en medio de las filas de automóviles que esperan continuar su camino.

Cuentan con tan solo un minuto de luz roja para recorrer dos o tres filas con decenas de vehículos, mientras esperan haber convencido a algún conductor o pasajero para que compre su mercancía.   Frutas de la temporada, agua helada, refrescos, repuestos para celulares e incluso para vehículos son la variedad de productos que estos vendedores informales ofrecen diariamente en los semáforos de Managua.

“Aquí solo se saca para comer, porque todo está caro, entonces tengo que agarrar mi panita ir al semáforo y a que te mate un carro”, dice a Efe el vendedor de mangos Sergio Torres, de piel tostada por el sol y con unas tres piezas dentales menos.   Torres, de 48 años, lleva 20 trabajando en el mismo semáforo como vendedor de mangos, trabajo que según él le ha ayudado para “medio comer” con sus cinco hijos, todos menores de 17 años de edad.   Con una licencia que lo autoriza para portar armas de fuego, este señor de apariencia cansada y de actitud jovial, se desempeña también como guardia de seguridad en una tienda local, pero en sus días libres trabaja en el semáforo para complementar sus ingresos.

Igual que Torres, otras 200 personas comercializan sus productos en el mismo sitio, con los segundos contados entre luz y luz.