Venecia, un sueño para quien va como turista

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Venecia sigue liderando la lista de las ciudades más visitadas, con un flujo de 33 millones de turistas al año. Italia, con todas sus ciudades históricas, representa sin duda un referente del turismo mundial porque, entre otras cosas, concentra arte, arquitectura, paisajes, historia y gastronomía.
Sin embargo, autoridades comunales y gubernamentales han comenzado a tomar medidas drásticas para contrarrestar el visible deterioro de ese destino y las amenazas medioambientales que pesan sobre él.
La presión que ejerce el turismo de masa en Venecia es tan grande, que obligó a la Unesco en 2017 advertir a sus autoridades que incluirían esa ciudad entre los destinos en peligro de extinción.
En junio de este año el organismo internacional para el arte y la cultura volvió a darles un ultimátum de que el estado italiano tiene que proporcionar un mapa de ruta detallado y un plan de gestión, de lo contrario le retiraría el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad.
Más abierta es la guerra de los comités locales contra las compañías de cruceros, en protesta de que los grandes barco se acerquen a los canales venecianos porque contaminan el medioambiente y destruyen la belleza del paisaje.
Sin embargo, el impacto económico que genera la industria de cruceros es de 410 millones de euros al año y más de 4000 empleos permanentes, certifica un estudio realizado en 2018 por la división italiana de la Asociación Internacional de Compañías de Cruceros (CLIA).
Según este análisis, la industria de los cruceros representa cerca del 3 % del producto interno bruto (PIB) de la economía veneciana.
En la actualidad, los cruceros de menos de 96 000 toneladas llegan a Venecia desde la parte oriental del Mediterráneo, entran por el puerto del Lido y navegan por el Canal de la Giudecca hasta la Estación Marítima, al oeste de la ciudad. Las embarcaciones que sobrepasan las 96 000 toneladas atracan en el puerto de Marghera, al oeste, a varios kilómetros del marítimo.
En un nuevo intento por frenar la llegada masiva de turistas, la semana pasada el Concilio Comunale Lagunare aumentó de 15 a 20 euros el pago de contributo de acceso a la ciudad más romántica del mundo. Ahora se pagarán tres euros por la tarifa ordinaria, seis por el boleto rojo y ocho por el negro.
Estas medidas incluyen también que cada visitante conserve el ticket de circulación para mostrarlo a la seguridad local cuando así sea requerido.
El pago del impuesto que se acordó en 2018, es el mismo que se cobraba en islas como las Eolias y en Lampedusa, dirigidas a aquellos turistas que no pasan la noche en el destino y que hacen únicamente una visita diurna, sobre todo los miles de cruceristas que desembarcan cada día en Venecia.
En tanto, a los transportistas navales del Municipio, se les impuso una tarifa fija de 5.00 euros por todo el año, con la condición de que a partir de 2021 esta tasa sea aumentada a 7.00.
El dinero recaudado tiene como objetivo ayudar a mejorar la ciudad, darle un manejo responsable a los desechos sólidos que produce la actividad turística y aportar mayor comodidad a los residentes venecianos que son cerca de 264 000.
Otra medida ha sido la restricción de personas en automóviles a través del Puente de la Libertad, alineado con la Laguna Veneta, el cual está dotado de vía de ferrocarril y autovía, y que une Venecia con el continente.
La concentración de personas en los lugares más emblemáticos de la ciudad es muchas veces tan temeraria, que en verano es casi imposible atravesar monumentos como el puente Rialto, construido por Antonio da Ponte a finales del siglo XVI, en horarios del mediodía y las 8:00 de la noche.
La aglomeración de personas se concentra frente a los edificios alrededor de la plaza San Marco, estructuras que van en sentido inverso al movimiento del reloj; desde el Gran Canal, el Palacio Ducal, la Basílica de San Marcos, la Torre del Reloj, la Procuradoría Antigua, el Ala Napoleónica, la Procuradoría Nueva, el Campanario de San Marcos, y la Biblioteca Marciana.
Establecimientos famosos como Caffè Florian y el Gran Caffè Quadri siguen siendo los negocios más frecuentados por turistas.
Muchos venecianos se lamentan de tener que recorrer kilómetros en “vaporeta”, lanchas públicas, para comprar comida, mientras siguen abarrotando cada plaza con tiendas de marcas para turistas.
A causa de la especulación inmobiliaria, el aumento de la renta y altos precios de todos los servicios, Venecia ha sufrido una despoblación gradual de sus residentes, mientras el Ministerio de Cultura y Turismo y el ayuntamiento intentan preservarla como una ciudad, con la implementación de severas medidas económicas.
A pesar de todas estas medidas, la gente sigue llegando a Venecia, y se destaca un continuo crecimiento del mercado asiático, chino en su mayoría.
Todos desean visitar, aunque sea sólo una vez, la ciudad construida sobre un archipiélago de 118 pequeñas islas unidas por 455 puentes; la ciudad que ha enamorado a millones de parejas de todo el mundo, dentro de las que se incluye una servidora.