Venezuela indaga supuesta matanza de yanomamis a manos de mineros ilegales

CARACAS. AFP. El gobierno venezolano envió una comisión multidisciplinaria a comunidades de indios yanomami, que viven en el estado Amazonas (sur), para investigar la supuesta matanza de 80 de estos aborígenes a manos de buscadores de oro ilegales brasileños, según informó este viernes.  

Miembros de la Fiscalía, la policía científica (CICPC) y la Fuerza Armada “este momento están visitando las nueve comunidades yanomami”, asentadas en el municipio Alto Orinoco en Amazonas -fronterizo con Brasil-, para indagar la presunta matanza, que fue denunciada el lunes por organizaciones indígenas, indicó el ministro de Interior, Tareck El Aissami, al canal oficial VTV.  

El responsable señaló que siete de las nueve comunidades ya fueron contactadas el jueves por las autoridades -a través de un portavoz yanomami que no identificó- y se comprobó que no han sufrido “ninguna situación de violencia”.  

Pero en las dos restantes aún “se desconoce si ese hecho ocurrió”, debido a que “no hay posibilidad de contacto ni por radio ni por teléfono” porque quedan más al sur, añadió El Aissami, justificando que por ello se envió la comisión.  

“Inmediatamente que las comisiones retornen (…) estaremos dando un parte oficial de la visita”, añadió.  

Sin embargo, el opositor gobernador de Amazonas, Liborio Guarulla, dijo a la AFP este viernes que el gobierno “careció de diligencia” ante un hecho que ocurrió hace casi dos meses, al tiempo que criticó “el poco resguardo militar” en el sur del estado y que su representación y delegados de las comunidades “hayan sido excluidos” de la comisión.  

Tras recibir una denuncia el lunes de la Horonami Organización Yanomami (HOY), la Fiscalía inició el miércoles una investigación de la presunta masacre, que habría ocurrido el 5 de julio en la comunidad yanomami Irotatheri, ubicada en el remoto y selvático sector Momoi del municipio Alto Orinoco.  

La HOY denunció ante la Fiscalía y otros organismos que unos garimpeiros (buscadores de oro ilegales) dispararon y lanzaron explosivos desde un helicóptero contra un shabono (choza circular), “donde aproximadamente 80 personas” vivían, dijo a la AFP su secretario ejecutivo, Luis Ahiwei.  

Los cuerpos “no se identificaron” porque quedaron “quemados”, señaló el activista.   Guarulla recordó que el Estado venezolano se comprometió a proteger a la comunidad yanomami, tras ser denunciado en 1996 ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a raíz del asesinato de 16 mujeres, niños y ancianos de esta tribu en 1993, también en Amazonas.  

“Exigimos al gobierno que se investigue hasta las últimas consecuencias para que se haga justicia. Ya hay antecedentes de una masacre y no se han tomado medidas ejemplares, por eso los garimpeiros siguen haciendo estas agresiones”, opinó el gobernador.  

Según Ahiwei, Irotatheri “fue masacrada” y tres sobrevivientes reportaron los hechos tras encontrar los cuerpos a su regreso de una excursión de cacería.  

Guarulla señaló que dichos sobrevivientes están a cargo de militares venezolanos y denunció que “no les permiten contacto con los medios de comunicación o que se puedan asesorar con sus abogados”.  

“Al gobierno no le interesa que se haga un escándalo por su falta de diligencia”, añadió.  

Caracas no se pronunció sobre estos testigos.  

La organización defensora de los derechos indígenas Survival, con sede en Londres, confirmó el miércoles en una nota los testimonios de “cuerpos y huesos quemados”, pero señaló que los informes iniciales que daban 80 fallecidos “son imposibles de confirmar”.  

Ahiwei explicó que el conflicto se originó días antes, cuando los trabajadores brasileños “se llevaron una mujer (yanomami) y los indígenas la rescataron”. “Por eso los mineros se armaron”, afirmó.  

Las organizaciones indígenas del estado Amazonas (Coiam) aseguran que desde 2009 los yanomami sufren agresiones de los garimpeiros, como ataques físicos, amenazas, secuestro de mujeres y contaminación del agua con mercurio usado en la minería.  

Bandas de garimpeiros proliferan en las minas artesanales de oro y diamantes ubicadas en los recónditos y poco custodiados parajes del sur de Venezuela.