Venta de libros está en uno
de sus peores momentos

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La situación de las librerías en los últimos años no ha sido nada halagüeña, debido a que el impacto de la crisis financiera internacional y algunos factores internos, como el bajo poder adquisitivo en la mayoría de las familias pobres y de la debilitada clase media, provocaron en 2009 una merma de más de un 50 por ciento en las ventas de todos los libros.

En este año las librerías han reportado  pérdidas, al punto de que muchas de ellas han notado en los últimos meses que la presencia de compradores ha sido por debajo de lo que se observó en 2008.

Aunque tienen sus reservas acerca de cómo podría entrar el nuevo año, actualmente ninguna perspectiva favorable vislumbran los gerentes y propietarios de las principales  librerías del Distrito Nacional. El precio de los libros continuará la tendencia hacia arriba, porque del “golpe” que le provocó la crisis económica, iniciada a principios  de 2008, todavía el “alivio” no lo sienten.

Las ventas de los libros han caído de manera considerable, un cuadro que no sólo se percibió en los años 2008 y  2009, sino que también se ha registrado desde hace casi  cinco años.

Representantes de las librerías Mateca, Hermanos Solano, Medina, La Trinitaria, Avante y Thessaurus coinciden que el mercado de los libros está en su peor momento.

El libro, un placer

Aquí, como en otros países, en la lista de compras se ubica el libro en el renglón entretenimiento, un lujo, un placer que  ilustra un poco la vida, pero si aparecen situaciones económicas tensas y los ingresos se ven afectados, lo primero que sale afectado es la adquisición de libros.

Ante esa situación, las librerías se sienten apretadas, sin alternativa momentánea, y vislumbran que el estado actual no variará porque aún hay factores internos y externos que no permitirán que el panorama económico a principios de 2010 mejore como lo desean los libreros.

A nivel internacional ha sido un año con menos libros de impacto en comparación con 2008 -en el que aparecieron algunos de impacto que generaron mucho movimiento-, y eso también ha influido en los nichos de lectores.

No se observa ninguna perspectiva de que,  a corto ni a  mediano plazos, habrá una explosión de venta de libros, porque uno de los principales estímulos para ello  sería que bajen de  precios, y eso no se va a lograr.

Con relación a años anteriores, las ventas no han registrado el mismo nivel, se han reducido bastante, aunque los libreros tienen la esperanza de que  este mes las cosas  mejoren.

Con el flujo y el dinamismo que se producirá en las próximos días, “estamos confiados en que el público que compra libros acuda a nuestras tiendas en busca de las novedades  de autores nacionales e internacionales”, expresa  Miguel Medina, de Librería Medina.

Los precios del papel y la tinta se han elevado bastante, razón por la que la producción del libro nacional sale muy costosa. No todos los que escriben pueden darse el lujo de tirar ediciones tras ediciones, pues muchas veces se trancan por la difícil situación económica que impera.

Mercado en crisis

Abrir una librería hoy día no es fácil, ya que hay que conjugar experiencia y dedicación, además de contar con los recursos necesarios para iniciar una empresa que aunque no deja pingües  beneficios, de ella sus propietarios obtienen satisfacción personal.

Muchas librerías se han convertido en tiendas de manualidades, perfumerías y de otros artículos.

En los últimos años los colmadones y centros cerveceros en los alrededores de liceos y universidades han proliferado de manera escandalosa, a los que “con regularidad asisten los jóvenes a tomarse tres o cuatro cervezas, pero no disponen de 400 ó 500 pesos para comprar un libro”, asegura Luisa Rodríguez, de la Librería Mateca.

El cuadro de las librerías se percibe como desolador, aunque tienen la esperanza de que el negocio resurja si se inicia temprano a crear conciencia que aquel que lee siempre tiene derecho a la palabra.

Precios de libros de textos y los colegios

El presente año escolar no tuvo el impacto que esperaban las librerías. Las ventas fueron menores que las de años anteriores, y la razón es que la mayoría de los colegios ya venden los libros de texto, mientras el sector público no compra libros sino que el Estado los suministra a las escuelas.

La mayoría de las librerías se mantienen de la venta de útiles escolares, fotocopias y otros artículos, y lo que hacen es “arañar” luego que pasa la temporada escolar.

Alrededor de 10 mil pesos era el costo de los libros de texto de un curso asignado por  los colegios, pero muchos padres no pudieron comprarlos  todos juntos, precisados a hacerlo en dos o tres meses para completar lo asignado.

También las librerías han sido afectadas por algunas  editoras que otorgan  mayores  facilidades a los colegios que a los libreros.

Zoom

Ley del libro

Los libreros cifran sus esperanzas en la Ley del Libro, No. 502-08,  de la que varios organismos preparan el reglamento, pero su retraso ha provocado que  los beneficios no se apliquen al ciento por ciento. Tras aprobarse, las librerías estarán exoneradas del ISR y el ITBIS a la importación y exportación de libros,  pago de impuestos a las importaciones de papel,  cartones,  tintas litográficas,  maquinarias de impresión o edición de libro.