Verano real

Madrid, ESPAÑA. El verano en esta ciudad es sinónimo, entre otras cosas, de la llegada de miles de turistas que recorren de un lado a otro toda la parte antigua, ahora, a diferencia de otros años se muestra engalanada con gigantescas fotografías del rey Felipe VI y la reina consorte, Letizia, que sirven de fondo a los visitantes extranjeros, como un recuerdo de la reciente proclamación del nuevo monarca de esta nación.

Las tiendas de souvenires no se han quedado atrás. Ahora ofrecen múltiples regalos referentes a los actuales reyes, como platos de porcelana, afiches, monedas con las imágenes de Felipe VI y Letizia, que adquieren principalmente los turistas.

Los balcones, en su mayoría lucen banderas de España, y grandes arreglos florales blancos que dan un toque especial y refrescante al ambiente de este verano real, que brinda motivos para que algunos turistas se lleven un recuerdo especial de una nobleza que actualmente pasa momentos de glorias, pero también de penas, como es el caso de la infanta Cristina, quien mañana miércoles nuevamente será objeto de discusiones, polémicas y comentarios diversos, por su supuesto delito fiscal, entre otras cosas.

Mañana un juez de instrucción conocerá si mantiene la implicación de la infanta Cristiana, que podría colocarla nuevamente en el ojo del huracán mediático, en el que actualmente también está su padre, Juan Carlos I, para quien se busca una protección jurídica, que le otorgue una condición de intocable.

El gobierno actual, que dirige Mariano Rajoy, con su partido popular, comanda la protección jurídica a Juan Carlos I, y a su esposa Sofía, mientras que la oposición, entre ella, el Partido Socialista Obrero Español, PSOE, dice que no existen motivos para quien ha dejado de ser Jefe de Estado, tenga un trato distinto al de cualquier ciudadano.

Con su abdicación, el rey de España Juan Carlos I perdió la condición que le otorgaba la constitución, Con el aforamiento se busca de que nadie pueda proceder judicialmente contra él. Solo podría ser juzgado por el Tribunal Supremo, y no por otro de inferior nivel.

Mientras tanto, Madrid sigue bulliciosa, como siempre, pues a los turistas, que son los que normalmente la abarrotan, no les importa nada la nobleza del país, ni tampoco su política, ni sus problemas. Simplemente, han venido a disfrutar de un lugar lleno de historia, cultura, mucho arte y, sobre todo, alegría.