VERDI LA TRAVIATA Y SU TRAVESÍA POR RD

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Giuseppe Verdi, compositor italiano nacido en Roncole en 1813, provincia de Parma, presentó su primera ópera “Oberto” -1839- y alcanzó un éxito extraordinario en 1842 con “El Nabucco”. Estos primeros éxitos están relacionados con la situación política que vivía Italia. Sus óperas exaltan el carácter nacionalista del pueblo italiano.
El famoso coro de los judíos desterrados, el “Va Pensiero”, de “El Nabucco” se convirtió en una especie de segundo himno nacional para los italianos pertenecientes al movimiento cultural el “Risorgimento”, al que Verdi pertenecía. Se impuso la costumbre en el pueblo, de aclamar con la frase “Viva Verdi” a “Vittorio Emanuele Re d’Italia”, acrónimo del nombre del compositor.

Al año siguiente, 1843, estrenó su “I lombardi alla prima crociata” –Los lombardos en la primera cruzada–. Verdi consolidó su éxito y contribuyó a la situación política. En las fogosas melodías de Verdi se percibía la expresión popular de un patriotismo liberador al que él mismo estaba adherido. Verdi, como todo gran artista, fue un espejo de su tiempo.
En busca de la verosimilitud dramática, abrazó el romanticismo y se constituyó en un puente entre el belcanto de Rossini, Donizetti y Bellini y el verismo de Puccini. A este período pertenecen sus óperas “Rigoletto” (1851) “Il Trovatore” (1853) y la “La Traviata” (1853).

En estas obras Verdi no intenta hacer “música filosófica” ni transmitir un lírico mensaje intelectual. Convencido de la importancia del texto en su “dramma per música” busca la verosimilitud dramática, y profundiza en la psicología de sus personajes comunes: el bufón deforme de “Rigoletto”, la gitana y su venganza de “Il Trovatore” y la cortesana, en “La Traviata”. Pero más allá del texto está ese estro incomparable que es la música del maestro, Giuseppe Verdi, la que nos hechiza a todos.

“La Traviata”. Opera en tres actos, con libreto de Francesco María Piave, es la ópera cumbre del romanticismo, basada en la adaptación teatral de la novela de Alejandro Dumas hijo “La Dama de las Camelias”.
Su estreno en Venecia en el teatro “La Fenice” el 6 de marzo de 1853, fue un fracaso, tanto por los cantantes como por el rechazo del público acostumbrado a las operas de aquellos años, basadas en temas históricos o mitológicos y ambientada en épocas pasadas.

Toda ruptura encuentra rechazo. Verdi asumió el reto y “La Traviata” marcó un punto de partida, al reflejar con todo realismo a la sociedad burguesa y frívola de su tiempo –siglo XIX–, dominada por la moral victoriana. Al año siguiente, el 6 de mayo de 1854, se presentó con gran éxito en el teatro San Benedetto de Venecia.

“La Traviata” es la historia de amor, duda y sacrificio, de una mujer víctima, “Violeta” la cortesana de París, y Alfredo Germont –un joven burgués–.
Esta se ha convertido en una de las óperas más representadas en todos los grandes teatros, y nuestro país, no podía ser la excepción.

“La Traviata” en RD. Se presentó por primera vez en 1957, en ocasión de la celebración de la XV Semana Aniversaria de “La Voz Dominicana”.
Rafael Lara Cintrón escribiría: “Constituyó el más brillante acontecimiento artístico realizado hasta entonces en el país”. Cabe destacar además, que todos los artistas participantes eran dominicanos.
Contó con el siguiente elenco: Rafael Sánchez Cestero –Alfredo Germont–, Violeta Stephen –Violeta–, Tony Curiel –Germont–, Armando Recio –Gastón–, Elenita Santos –Flora–, Ana Beatriz Beato –Annina–, Reynaldo Hidalgo –Barón Douphol–, y Constantino Castillo –Doctor Grenville–, con coro y orquesta de La Voz Dominicana, dirección musical de Vito Castorina, producción de Pedro René Contín Aybar y dirección técnica de Freddy Miller.
La segunda ocasión en que se presentó en el país fue en 1973, con motivo de la inauguración del Teatro Nacional, durante los días 6, 7 y 8 de septiembre, con dos dos elencos: Dorothy Sturme/ Martha Warwe –Violeta–, Arístides Incháustegui/ Rafael Sánchez Cestero –Alfredo Germont–, Abraham Line Oquendo –Germont–, Alga Azar/ Teresa Pérez Frangie –Flora–, Austria Calderón –Annina-, Fausto Cepeda –Barón Douphol/Giuseppe–, Frank Lendor –Marqués D’Obigny/ Mensajero–, Eduardo Villanueva –Gastón– y Alberico Hernández/ Noel Ramírez –Dr. Grenville–. Participaron la Orquesta Sinfónica Nacional y Coro Nacional con la dirección musical de Carlos Piantini; dirección escénica de Arístides Incháustegui; José Delmonte en la dirección del coro y el cuerpo de baile dirigido por Clara Elena Ramírez.

Tras el éxito de estas presentaciones, “La Traviata” volvió a montarse los días 11 y 13 de octubre.

En 1977 se presentó por tercera vez “La Traviata”, los días, 26, 28 y 30 de noviembre, con el siguiente elenco: Dianna Reed –Violeta–, Henry Ely –Alfredo Germont–, Adib Fazah –Giorgio Germont–, Virginia Kramer –Flora–, Austria Calderón –Annina–, Omar Franco –Gastón–, Ramón Figueroa –Barón Douphol/ Mensajero–, Jesús Valenzuela –Marqués D’Obigny–, Noel Ramírez –Doctor Grenville– y Francisco Chahín –Giuseppe–.
Otra vez contó con la dirección musical de Carlos Piantini. En dirección escénica estuvo Anthony Stivanello y la dirección del coro ad-hoc del Teatro Nacional: Luis José Mella.
El Ballet Santo Domingo fue dirigido por Irmgard Despradel y la coreografía, por Armando Villamil.

Finalizando el siglo XX, y para conmemorar el XXV Aniversario del Teatro Nacional, “La Traviata” volvió a Santo Domingo los días, 19, 21 y 23 de agosto de 1998.
Ese elenco estuvo conformado por Any Cofleld –Violeta–, Paul McLivane –Alfredo Germont–, Ed Pierson –Giorgio Germont–, Alexandra Zaiako –Flora–, María Francisca Moreno –Annina–, Fernando Geraldes –Gastón–, Alejandro Penzo –Barón Douphol–, Oved Ureña –Marqués D’Obigny–, Diómedes Ogando –Doctor Grenville– y Modesto Acosta –Giuseppe–. Dirección musical: Carlos Piantini. Dirección Escénica: Franco Gentilesca.
Las bellísimas arias de “La Traviata”, siempre han estado presentes en los conciertos ofrecidos por nuestros cantantes líricos, y su famoso “brindis” se ha constituido en un hermoso final de fiesta.