¿Vergüenza contra dinero o dinero contra vergüenza?

JESÚS FERIS IGLESIAS
Cuando el Partido Revolucionario Dominicano llegó al país una vez decapitada la tiranía de Trujillo e iniciara su campaña electoral para las elecciones que se celebrarían en diciembre de 1962, sus más altos dirigentes de esa época tomaron como suya la consigna de vergüenza contra dinero, en referencia de que el PRD representaba a la mayoría del pueblo humilde dominicano, y los demás partidos, sobretodo su principal opositor, la Unión Cívica Nacional representaba al grupo de los poderosos y la minoría conservadora.

Eran las primeras prácticas de democracia después de 32 años de dictadura sangrienta, encabezada por Rafael Trujillo, y los dirigentes y activistas políticos desarrollaban sus actividades proselitistas motivados por las ansias de libertad. Algunos por diferencias ideológicas, y todos, por la esperanza de vivir en un futuro mejor. La compra de conciencia o de votos en esas elecciones, no prosperó al prenderse la consigna de vergüenza contra dinero.

Con la llegada al gobierno en 1966 de Joaquín Balaguer, éste, comenzó a imponer la mala práctica de comprar voluntades a través del dinero, prebendas y tráfico de influencias. El PRD, variando la consigna de vergüenza contra dinero, pero con el mismo objetivo en el fondo, comenzó a pregonar  “les cogemos la fundita y no somos balagueristas” y a pesar de todas las adversidades y marrullerías de Balaguer, el PRD ganó las elecciones de 1978.

No obstante los resultados anteriores, la compra de conciencia parece que  ha calado hoy día en algunos grupos de la población, debido a la práctica perversa de la dádiva y promesas de políticas populistas para tratar de variar el comportamiento de las personas, sobretodo de aquellas muy necesitadas. Hoy vemos como casi normal, como algunos dirigentes cambian de seguidores y de partido dependiendo de las canonjías que se les brinden en un momento determinado. Parece ser tan frecuente esto último, que algunas legisladoras y legisladores han hablado de anteproyectos de leyes contra el transfuguismo político.

Sin embargo, y contrario a este planteamiento, es bueno resaltar, que encuestas bien realizadas en el país han señalado que los votantes, votan en sólo 4.6% por el candidato que reparte dinero, regalos o mercancías, y cuando se trata de los votantes del PRD, el porcentaje baja a 2.8%.

Por el contrario, la misma encuesta ha señalado que el 54.7% de los votantes prefieren un candidato determinado, por  que lo conocen bien, pertenece al mismo partido o confía o simpatiza con él. En el PRD esta cifra se eleva a 57.3%.

En estos días preconvención ordinaria del PRD, algunos candidatos han utilizado la repartición de dinero, regalos y otras dádivas, con el propósito de favorecerse del voto de las compañeras y compañeros. Al observar estos comportamientos, nos preguntamos: ¿será verdad que esta práctica beneficiará o no a estas candidaturas? o por el contrario, ¿si las y los votantes seguirán prefiriendo el discurso y el comportamiento de los y las  que aspiran a esas candidaturas, como lo ha señalado la encuesta que hacemos referencia?

Si los nuevos tiempos han cambiado los valores, y ganan los que han enarbolados la consigna de dinero contra vergüenza, los líderes, analistas, hacedores de opinión pública, sociólogos, en fin, la sociedad dominicana, deberíamos preocuparnos por el derrotero que lleva nuestra sociedad para alcanzar un futuro mejor. Por el contrario, si analizamos la historia del PRD y creemos en las encuestas, probablemente los candidatos más conocidos y con trayectoria vertical y recta dentro del partido serán los ganadores, y sobrevivirá la consigna inicial enarbolada por el PRD, de vergüenza contra dinero.