Vida matrimonial

En casi todos los matrimonios hay problemas grandes o pequeños, producidos por acciones u omisiones, que provienen mayormente de las diferencias entre los esposos, con los hijos, con las respectivas familias, del trabajo, de la sociedad, etc. Es por esto que las parejas entran en crisis frecuentemente por una serie de problemas típicos que sobrevienen a la convivencia. La vida de pareja lleva consigo afrontar muchos temas: trabajo, relaciones con terceros, familia, altibajos, dinero.

De manera, que los problemas de la vida matrimonial hay que detectarlos, comentarlos, eliminarlos y poner los medios para que no vuelvan a ocurrir, para el buen futuro de la pareja y el de sus hijos, presentes o venideros.

Para analizar estos problemas, es necesario hacer un examen profundo del comportamiento de ambos, como conjunto y por separado, en todas las áreas de la convivencia.

La humildad, la sinceridad y el perdón, son las virtudes humanas que tienen que salir a relucir en esos momentos. Es necesario que ambos cónyuges, con mucha claridad, tranquilidad, honestidad, ganas de cambiar y dejando a un lado el orgullo, entiendan que se hacen un gran favor, si consiguen poner sus pensamientos en un papel, para poderlos comentar y posteriormente encontrar soluciones. Verán cómo encuentran, muchas más luces que sombras y cantidad de cosas buenas que tienen en común, que posiblemente estaban ocultas, pero que saldrán de este ejercicio de sinceridad.

Es así como se construye el compromiso, que es la decisión de permanecer en la relación pese a los problemas que vayan surgiendo.

Luchar con todas las fuerzas para resolverlos. Es muy importante esto, porque el compromiso tiene mucho que ver con la estabilidad del matrimonio. Según se van compartiendo más elementos en la pareja, se va construyendo un ‘método’ para tomar decisiones y se establece una estructura de poder que puede ser más o menos justa pero siempre aceptada por los dos. Todas las parejas pasan por situaciones de crisis en algún momento de su relación, lo importante es poder afrontarlas y superarlas con madurez y asumiendo los vaivenes de la relación como algo normal que ocurre en todas las parejas pero que hay que tratar de solucionar.

Una de las situaciones más comunes en el matrimonio, son los problemas por falta de confianza, los cuales lo provoca el guardarse secretos el uno al otro, el no ser totalmente sinceros todo el tiempo, el coquetear con otra persona, avergonzar a su cónyuge, romper promesas, ser crítico con ofensas, la falta de continuidad en los rituales del hogar, así como el no mostrar un amor completo, sin egoísmo y comprometido.

El amor no impide las crisis, pero sí puede convertirse en el principal elemento de apoyo, para buscarles una solución. Del modo en que se superen los problemas dependerá que una pareja, refiriéndose a una etapa conflictiva, hable de una crisis más o la perciba como lo que fue el principio del fin. La manera en que cada miembro de la pareja afronta ese periodo de problemas obedece a factores como la madurez emocional, la habilidad para gestionar los conflictos, la duración de la relación, las redes de que disponga o el momento personal en que se encuentre.