Vientos favorecen al doctor Fernández

Ya tenemos la nueva constitución. Harto conocido que el señor Presidente y su equipo elaboraron un “traje a la medida”, que profundiza al presidencialismo, limita los derechos ciudadanos y subordina cuestiones vitales de la Nación al sacrosanto principio de la prioridad de la propiedad privada.

El PRD, el partido con la base más activa y con larga tradición de participación en las lides nacionales, le dio las espaldas a su tradición y se unió alrededor del ingeniero Vargas Maldonado y al apoyo de este al nuevo modelo conservador.

Las mejores y más autorizadas plumas en materia constitucional y de soberanía popular, demostraron desde un principio que el Dr. Fernández le había dado la espalda a las cuestiones esenciales, decididas por las mayorías, en el proceso de consulta que él mismo impulsó y financió desde el gobierno.

Pero la oposición a la nueva constitución se ha quedado tan solo como un testimonio de los actores más activos, progresistas y lúcidos de la sociedad, sin llegar, ni por asomo, a convertirse en un sentir y avalancha popular, como lo fue, por ejemplo, la oposición a la entrega de los Haitises a los voraces intereses  que lo tienen cercado en base a concesiones “mineras” propias del modelo de país que nos quieren imponer.

De todas formas, los esfuerzos en dirección de que “esa no es mi constitución”, son un paso importante y una acumulación en la dirección correcta.

Ahora los vientos favorecen el proyecto del Dr. Fernández con muchos puntos de ventaja. Unas horas antes de la tragedia de Haití, las evidencias que sus ejecutorias y muchos en su entorno favorecen la conversión de la República Dominicana en un nuevo narco-estado, tenían casi arrinconado al Dr. Fernández. Los escándalos crecían en magnitud y amplitud  y su gobierno aparecía cercado por la tozudez de los hechos que estremecían el país.

Pero la tragedia del pueblo haitiano cambiaron, “como por magia”, el panorama. El señor Presidente captó la situación y nadie hubiera podido aventajarlo en el provecho que ha derivado para sí, derivado de sus propias iniciativas.Al mismo tiempo, el Dr. Fernández le está “cogiendo la seña” a los cambios derechistas en algunos rincones del continente y en la actitud, muy consciente, del gobierno de los Estados Unidos, y se está poniendo a tono con estos nuevos vientos.Mientras tanto, la resistencia de la parte de la sociedad más consciente y la construcción de una alternativa a este desastre, muestra todavía un inmenso rezago y falta de sintonía.

¿Por qué no podemos mantener los puntos de la agenda que favorecen los cambios y la construcción de alternativas?