Violencia contra mujeres, una llaga abierta en Latinoamérica

Ecuador Protest

MONTEVIDEO. AFP. Cegado por los celos, Hernán Momovi, mató en octubre a golpes a su esposa Baldina López, madre de siete hijos, en Bolivia, un caso nada raro pero sí emblemático este lunes, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.

Momovi fue el primer imputado por feminicidio en Bolivia, en el marco de una ley promulgada en marzo que castiga este delito con hasta 30 años de prisión, sin derecho a indulto.

Leyes así impusieron en Latinoamérica, una región en que los feminicidios, las violaciones, el acoso, los abortos forzados, los golpes y el daño psicológico a las mujeres, especialmente por parte de sus parejas o conocidos, son una llaga social.

La fecha, instituida por la ONU en 1999 en honor a tres hermanas asesinadas a palos en República Dominicana en 1960 por el dictador Trujillo, busca erradicar el flagelo.

Decenas de activistas se manifestaron el lunes en la ciudad de El Alto, vecina de La Paz y marcada por altos índices de feminicidio, para exigir el cumplimiento de leyes en favor de las mujeres en Bolivia, donde el 53% ha denunciado maltrato, según un informe reciente de la ONU.

En Centroamérica, donde dos de cada tres mujeres son asesinadas simplemente por ser mujeres, de acuerdo con el mismo reporte, hubo marchas para exigir el fin de la violencia y la impunidad.   ”

Caricias, no golpes, la mujer se respeta”, rezaban pancartas en El Salvador, mientras en Guatemala arengaban: “Ni una muerte más”.

La presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, celebró que en su país los femicidios “disminuyeron entre 2009 y 2012 en un 26%. Tan sólo entre 2011 y 2012 pasaron de 40 casos a 18, baja mayor a 50%”.

“En Venezuela ha habido un salto cualitativo en cuanto a la reducción de las cifras de violencia”, dijo la ministra venezolana del ramo, Andreína Tarazón, sobre una ley de 2007 que castiga esos delitos.

Vergüenza y leyes. Pero aunque el 97% de los países aprobó leyes contra la violencia doméstica, 10 países adoptaron legislaciones para un abordaje integral y todos implementaron campañas de sensibilización, de acuerdo con el reporte de la ONU, las normas no redujeron necesariamente los feminicidios.

La aprobación en 2006 en Brasil de la ‘Ley Maria da Penha’, que endurece las sanciones por ese tipo de agresiones, no ha mejorado la situación, según un informe oficial difundido en septiembre. Los feminicidios cayeron levemente en 2007, pero entre 2009 y 2011 volvieron a los niveles del inicio de la década anterior: 5.664 por año, o uno a cada hora y media.

“La violencia contra la mujer avergüenza a una sociedad que infelizmente, aún es sexista y con prejuicios”, dijo la presidenta Dilma Rousseff el lunes en Twitter.

En Ecuador, donde se debate incluir el tema en el nuevo código penal, seis de cada 10 mujeres ha sufrido algún tipo de violencia física, sexual o psicológica por su condición de género. Además, una de cada cuatro fue sometida a violencia sexual, según estadísticas oficiales.

Ante el crecimiento de estos casos en Argentina, el Congreso aprobó en noviembre del año pasado la pena de reclusión perpetua por feminicidio.

En México, donde Ciudad Juárez, fronteriza con Estados Unidos, cobró notoriedad mundial en la década de 1990 por los asesinatos de cientos de mujeres, una ley busca desde 2009 prevenir y castigar el maltrato. Aún así, 63 de cada 100 mujeres de 15 años y más han padecido algún incidente de violencia, según datos oficiales.

Botín de guerra. “Entre el 17% y el 53% de mujeres, según el país de la región, alguna vez casadas o en unión física han reportado haber sufrido violencia sexual o física de parte de un compañero íntimo”, indicó el reporte de ONU Mujeres y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), divulgado el viernes.

Bolivia (53%), Colombia (39%), Perú (39%) y Ecuador (31%) aparecen como los países con mayor porcentaje de mujeres que han denunciado maltratos, mientras que Paraguay (18%), Jamaica (17%), República Dominicana (16%) y Haití (13%) registran los menores índices.

En Colombia, la persistencia de un conflicto armado vuelve a las mujeres una suerte de botín de guerra, según los expertos.

“Las mujeres son escogidas como víctimas de violencia sexual para sembrar el terror en las comunidades”, señaló Amnistía Internacional en 2012.

La etnicidad también pesa: la chilena Fabiana del Popolo, de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) remarcó días atrás que “la violencia de género es muy alta contra las indígenas”. La mayor prevalencia está en Ecuador y Perú.

“La insuficiente asignación de recursos financieros” y “la persistencia de culturas institucionales tradicionales”, son “nudos críticos” en los planes para acabar con este problema, según el informe de la ONU.

Teresa Herrera, vocera de la Red Uruguaya contra la violencia doméstica y sexual, dijo a la AFP que es necesario un “cambio cultural y presupuesto genuino” y observó que el tema “no es una prioridad para el gobierno” de José Mujica.

Igual situación denunció en Perú el centro de estudios de los derechos de la mujer DEMUS. “Apenas el 0,07% del presupuesto del Poder Ejecutivo se ha destinado en 2013 a enfrentar el problema de la violencia familiar y sexual, un porcentaje mínimo e insuficiente para responder (…) a esta realidad que afecta a cuatro de cada 10 mujeres peruanas”, señaló.