Violencia impacta brasileños

RIO DE JANEIRO (AP).– Un día después que aterrorizadoras balaceras dejaran por lo menos 19 muertos en las calles, los brasileños quedaron impactados ayer, miércoles, con las perturbadoras imágenes de cuán lejos ha llegado la violencia en Río de Janeiro, cuando el país se prepara para recibir al papa el mes próximo y para los Juegos Panamericanos en julio.

“Uno no se puede proteger”, dijo Jorge Henrique dos Santos, quien fue rozado en la cabeza por una bala que penetró el martes temprano al autobús donde viajaba. “¨Cómo puede uno protegerse si es baleado estando sentado en un autobús?”, agregó.

Las autoridades procuraron brindar seguridad a la población sobre la confiabilidad y disposición policial, afirmando que sólo malhechores murieron el martes en dos distintas balaceras en dos barriadas o favelas de Río.

“No podemos permitir de ninguna manera que facciones criminales hagan maniobras de guerra en el centro de la ciudad de Río de Janeiro usando armas y equipos con una alta capacidad de destrucción”, dijo el Secretario de Seguridad del estado de Río, José Mariano Beltrao.

La peor matanza fue en la favela de Mineira, donde 13 personas murieron. Las autoridades afirmaron que dos fueron muertas por la policía y el resto en la lucha de bandas rivales que compiten por el dominio del lucrativo negocio de los puntos de ventas de drogas.

Las autoridades aseguraron que la banda llamada Comando Rojo intentó apoderarse del negocio de las drogas del grupo rival Amigos de los Amigos, que domina en Mineira.

Otros seis supuestos bandidos murieron en otra balacera con la policía, sin aparente relación con la de Mineira, en una favela del empobrecido norte de la ciudad

El choque en Mineira a plena luz del día fue especialmente impactante porque ofreció una poco frecuente visión de los enfrentamientos que ocurren casi cada noche en las 600 favelas de Río, y donde se producen la mayor parte de los más de 3.000 homicidios anuales de esta ciudad de seis millones de habitantes.

“Esto es un suceso común, (pero) cuando sucede en las favelas de la ciudad no tiene mucho impacto. Esta es la última de una cadena de incidentes traumáticos que ha aumentado la sensación de inseguridad”, dijo Joao Trajano Sento-Se, de la Universidad de Río de Janeiro y quien estudia las tendencias de la violencia.

Sento-Se dijo que si bien los recientes incidentes se suman al clima de temor, todavía no está claro si hay un aumento estadístico real de la criminalidad.

Río de Janeiro hace ya varios años que se convirtió en una de las más violentas del mundo con una tasa de 50 homicidios por cada 100.000 habitantes. Sin embargo, en los últimos meses una serie de brutales crímenes ha reavivado el tema de la violencia en la ciudad.

Uno de ellos fue la muerte en febrero de un chico de seis años, quien atrapado en el cinturón de seguridad del auto que los bandidos robaron a su madre, fue arrastrado siete kilómetros por los asaltantes que intentaban escapar.

El gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, pidió oficialmente la semana pasada al gobierno del presidente Luiz Inacio Lula da Silva el envío de tropas militares para ayudar en el combate a la violencia. El gobierno aún estudia cuándo y cuántos militares despacharía a Río, sede los Panamericanos en julio.

El papa Benedicto XVI visitará sólo el estado de Sao Paulo del 9 al 13 de mayo.

Cabral le dijo a los reporteros el miércoles que incluso si el ejército estuviera en la ciudad, no habría intervenido en las balaceras del martes.

“La policía tiene fuerzas especializadas por este tipo de confrontaciones”, dijo.