Visiones sobre el primer año de Obama en la oficina oval

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Las partes del electorado de Estados Unidos que no están de acuerdo en nada más, están unidos en su decepción sobre el primer año de Barack Obama como presidente. Definitivamente, él debe estar haciendo algo correcto.

La izquierda del partido demócrata piensa, que él doblegó a Wall Street en la crisis financiera, así como también a las industrias aseguradoras y farmacéuticas sobre la reforma de asistencia médica. De igual forma, dice que él siguió a George W. Bush en la política de seguridad, y remontó una guerra imposible de ganar en Afganistán.

Los conservadores ven a unos liberales derrochadores de la vieja escuela. Los independientes se lamentan de que Obama fracasara en cruzar la división partisana en las políticas de Estados Unidos.

El decadente apoyo del presidente en las encuestas certifica la decepción. Esto es en parte culpa del mismo Obama. Muy a menudo él parece que se queda de lado. Su estilo de liderazgo es calmo y reflexivo, lo cual es bueno, pero también remoto y desentendido, lo cual no es bueno. Por otro lado, la decepción era solamente lo que se esperaba.  Obama confronta circunstancias extraordinariamente poco prometedoras.

Hace un año atrás, la economía estaba al borde de una depresión a gran escala. El gran estímulo y otras correcciones eran necesitados, y la administración los llevó a cabo. Realmente, no fue agradable.

 La Casa Blanca dejó que los demócratas en el Congreso pasaran el paquete de estímulo con un gasto de poco o de ningún valor.

Un mayor y más rápido programa de acción con agregadas reducciones fiscales temporales habrían sido más inteligentes. Una política clara sobre el balance fiscal a largo plazo era necesitada también, y todavía lo es. Pero lo imperativo era actuar rápido y audazmente, y esto fue logrado.

No se puede decir lo mismo de la regulación financiera. La crisis muestra que es necesaria una reforma de gran alcance de las normativas financieras. El anteproyecto del gobierno era poco ambicioso, y ha sido mínimo el progreso en promulgar estos cambios aún limitados.

La concentración en las finanzas de Estados Unidos, podría decirse que un resultado inevitable de las medidas emergentes de estabilización, ha hecho peor el problema de “demasiado grande para quebrar”, y más difícil de resolver. Obama necesita presionar por una acción más fuerte para el año próximo.

El nuevo presidente prometió reformar la asistencia médica de Estados Unidos. Para ponerlo sutilmente, el sistema necesita cambio: resulta caro conseguir resultados mediocres, y dejar 40 millones de personas sin asegurar.

 Obama tuvo todas las excusas para salir bien sólo, pero eligió apoyar la reforma. Con la reciente votación del Senado, él está cerca de firmar la legislación social más osada en décadas. La medida tiene sus defectos. Esto será el inicio de la reforma de asistencia médica, no el final, pero el pasar a un mejor proyecto de salud será un éxito notable.

Las claves

1.  Política 

 Los independientes se lamentan de que Obama fracasara en cruzar la división partisana en las políticas de Estados Unidos.

2.  Salud

El nuevo presidente prometió reformar la asistencia médica de Estados Unidos. Para ponerlo sutilmente, el sistema necesita cambio.

Crecimiento, industria y precios de las acciones se perdieron

 Norma Cohen

La economía de Gran Bretaña creció más lentamente en cada año de la primera década del siglo XXI de lo que lo hizo en cualquier otra década desde la guerra.

El lento rendimiento económico de la pasada década tuvo lugar en medio de la situación de crecimiento de la población, un factor que tiende a aumentar la producción, no a disminuirla.

La población de Reino Unido aumentó desde 56 millones en el 1971 hasta 61 millones en el 2007, y se pronostica que alcanzará 62.8 millones en el 2011.

Un análisis de Financial Times sobre la data oficial, muestra que la producción creció por un 1.7% en promedio cada año desde el 2000 hasta el 2009. En los años 60, por comparación, ésta aumentó por un promedio de 3.1% al año.

Este débil cuadro fue también reflejado en el mercado de acciones, ésta primera década trajo los peores retornos para los inversionistas que cualquier otra desde los años 30, con retornos anuales de menos de un 1.8 por ciento en promedio. Los inversionistas no habían perdido dinero en una década desde la Gran Depresión de los años 30.

Sin embargo la producción en la manufactura se contrajo durante la primera década, disminuyendo por un promedio de 1.2% cada año, de acuerdo a la data de la Oficina Nacional de Estadísticas.

Eso no sucedió  aún en los 70 y 80, cuando era una política gubernamental que permitía que las industrias ineficientes se fueran contra la pared. En esas dos décadas, la producción de manufactura creció a unas tasas anuales promedio de 0.6% y 1.0%, respectivamente.

Los servicios van menos mal cuando la producción es vista dentro de un contexto histórico, el promedio de producción anual en la década pasada, en 2.6%, está cerca del punto medio visto en las décadas desde el periodo post guerra.

 Los servicios de producción fueron más fuertes en los años 90, con el crecimiento en un 3% anualmente, y más débil en los 50 cuando el sector se expandía en promedio por un 2% al año.

Además, el crecimiento del producto interno bruto no ha sido uniforme a lo largo de las áreas geográficas.

La tasa promedio de crecimiento anual de Londres, ajustada por la inflación fue más alta que la de Reino Unido en general en los años 90 y en los años desde el 1999 hasta el 2008, el periodo más reciente para el cual la data regional está disponible.

En los diez años hasta el 1999, la producción del producto interno bruto de Londres promedió un 0.6% anual por encima de la economía más amplia.

Para la siguiente década, se había expandido hasta un 0.7% a pesar de la explosión de la burbuja del dotcom en el 2000, lo cual socavó la ciudad por varios años.

Ciertas partes de Reino Unido han visto una depresión relativa en la actividad económica. Entre las más destacadas está la Región central occidental, hogar de la base de la manufactura de muchos británicos, donde el crecimiento del producto interno bruto anual promedio casi se ha reducido desde un 2% en los 90 hasta un 1% en la siguiente década.

El sureste también ha sufrido, con el crecimiento del producto interno bruto cayendo de una tasa anual de 3.2% en los 90, cubriendo el de Londres, a un 1.8% en la primera década.

La próxima década de la unión monetaria

La eurozona necesita reformas sustanciales adicionales para poder prosperar. La buena noticia para la unión monetaria europea es que ésta ha sobrevivido la mayor crisis económica desde los años 30. La mala noticia es que ésta confronta enormes desafíos adicionales.

Uno de estos es la necesidad de mayor flexibilidad en las economías de los estados miembros, lo cual es ampliamente reconocido. Otro es, la necesidad de reequilibrar la demanda dentro de la eurozona, que no está lejos. En su ausencia, enormes tensiones serán colocadas no sólo en la eurozona, sino en la economía mundial.

De la competencia con la que el Banco Central Europeo ha lidiado con la crisis, surgen pequeñas dudas. Este fue el primero de los bancos centrales en reconocer la magnitud del inminente golpe, en agosto del 2007. Igualmente, con la ausencia de la unión, una ola de crisis de divisas habría afectado a la Unión Europea. Varios miembros de la U.E. que todavía permanecen fuera de la zona están ahora colándose para unirse, con Polonia como la más importante. No menos evidente es el deseo del resto del mundo de mantener el euro. En todo, la eurozona ha pasado su mayor evaluación maravillosamente.

Todavía en el año hasta el tercer trimestre del 2009, la economía de la eurozona se redujo por un 4.1%, contra sólo un 2.5% en E.U., aunque lo último fue el epicentro de la crisis. Además, el Fondo Monetario Internacional ha estimado las amortizaciones totales que se necesitan en los bancos de la eurozona en $814 millardos, contra $1,025 millardos en los bancos de E.U.

 De ese modo, la eurozona queda vulnerable a los golpes externos, en parte debido a que Alemania, su economía más importante, es muy dependiente de las exportaciones. Por lo tanto, el sistema financiero dependiente de los bancos de la eurozona es insuficientemente fuerte.

VERSIÓN AL ESPAÑOL DE  ROSANNA CAPELLA