Vitrales y tragaluces

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En la capilla del Bautismo, situada en la Catedral Primada de América, aparece un vitral con la acción y forma de Jesús, bañada en luz dorada envuelta en azul grisáceo

POR SEGUNDO ANTONIO VÁSQUEZ
Santo Domingo posee edificaciones con tragaluces por donde pasa el aire y la claridad al interior. También con vitrales decorados que dan un acoplamiento de color y luz.

En la calle José Gabriel García número 118 aparece una vivienda de dos niveles, que en el segundo piso, al lado derecho de la pared, tiene un tragaluz ovalado, abierto verticalmente, y que en medio presenta un cristal labrado con variadas curvas y lóbulos, rodeado de un grueso marco con losetas azules cuyo centro tiene el adorno de rosetas y dibujos geométricos.

Así mismo, en la Catedral Primada de América se puede observar en la capilla Geraldini un curioso tragaluz redondo que tiene barras cruzadas, las cuales forman rombos.

En la capilla de la Virgen de los Dolores aparece un amplísimo tragaluz arqueado que tiene colocadas celosías fuertes, algo espesas, que son precisamente las tracerías con diseños ovalados.

En la capilla del Cristo de la Agonía hay dos tragaluces. El de la derecha es un arco de medio punto, también con óvalos, pero el de la izquierda los tiene verticales y presenta una cortina de piedra calada que de un grueso bloque curvado surge el encajado de una rejilla que se abre como un abanico.

Igualmente, en lo alto de la fachada principal, cada lateral presenta un tragaluz rectangular con arco trilobulado, cuyas triples barras rematan con bloquecitos formando bulbos, pero al centro aparecen molduras formando pentágonos.

En ese mismo frente, el alto de la pared presenta un vitral redondo cuyos cristales  tienen la imagen de la Virgen de la Encarnación con el ángel y el Espíritu Santo; sus colores son de tonalidades azules y grisáceas sin estridencia, pero en el espacio que coronan las puertas abocinadas hay dos curvados en los arcos, que tienen las escenas del Pecado y la Expulsión del Paraíso, significando la luna en la noche del pecado, y en la expulsión el sol en eclipse con el fuego.

Los de arriba del presbiterio tienen una armonía de colores que se filtran al interior a través de los cristales. El del centro tiene una cavidad con la forma del arco de una herradura y un grafismo que posee un encanto medieval sin símbolos de diablos, ni de lenguas de monstruos, ni de serpientes, sólo con el diseño estilizado y geométrico de colores, con evidente influencia múdejar.

Allí hay otros cuatro más pequeños que están en los laterales, los cuales tienen una delicada tracería gótica diseñada en cruces estrechas de corte militar, todos ellos cubiertos por tonalidades que tienen un trasfondo ultramar.

También, en la capilla del Bautismo aparece un vitral con la acción y forma de Jesús bañada en luz dorada, envuelta en el azul grisáceo de calidades cromáticas.

La capilla del Sacramento posee tres altos vitrales. El del centro tiene a Jesús sentado en un trono bendiciendo y lateralmente los ángeles blancos, además un bordeado con cascos y caracoles. Y los otros dos más grandes formando trapos colgantes de nuestros indígenas con grandes ojos salpicándolos. Todos dominan y contrastan el azul en los que la luz diurna se filtra a través de los múltiples pedazos de materia transparente.

En la capilla situada en el lateral izquierdo del altar mayor hay un vitral que tiene un ángel, la luz del Espíritu Santo y la Virgen María.

En la iglesia de Santa Bárbara aparece el precioso vitral  situado en el margen izquierdo del altar mayor, cuyos cristales de todos los colores están colocados con la técnica medieval del emplomado, que aprovechan los nervios pétreos de la tracería y plasman esta imagen vestida con una túnica blanca –signo del bautismo–, una capa roja, y en la mano derecha una espada,  en tanto que en la otra sostiene la copa del cáliz que es el signo del sufrimiento. Además, en la cabeza tiene colocada una corona, signo del triunfo.