¡Viva el papa! corearon feligreses en Tailandia

Bangkok (Thailand), 21/11/2019.- Pope Francis (C) waves at devotees as he arrives to celebrate a Holy Mass at National Stadium in Bangkok, Thailand, 21 November 2019. Pope Francis is in Thailand for an apostolic visit on the occasion of the 350th anniversary of the founding of Mission de Siam. Pope Francis is the first pontiff to visit Thailand in nearly four decades after John Paul II in 1984. (Papa, Tailandia) EFE/EPA/RUNGROJ YONGRIT
Bangkok (Thailand), 21/11/2019.- Pope Francis (C) waves at devotees as he arrives to celebrate a Holy Mass at National Stadium in Bangkok, Thailand, 21 November 2019. Pope Francis is in Thailand for an apostolic visit on the occasion of the 350th anniversary of the founding of Mission de Siam. Pope Francis is the first pontiff to visit Thailand in nearly four decades after John Paul II in 1984. (Papa, Tailandia) EFE/EPA/RUNGROJ YONGRIT

Viva el papa!, ¡viva el papa!”, corearon ayer, jueves, al unísono más de 60,000 personas, en su mayoría vestidas de blanco y amarillo, congregadas en el Estado Nacional de Bangkok para asistir a una misa del papa Francisco.
Esas fueron las únicas pero fervientes palabras en español de un público con católicos tailandeses, pero también procedentes de Filipinas, Vietnam o China, exultantes ante la visita del pontífice a Tailandia, un país mayoritariamente budista, hasta el sábado.
Al menos 60,000 personas se encontraban dentro del Estadio Nacional, pero otras miles siguieron la misa desde pantallas en el exterior. Francisco hizo una entrada triunfal en el estadio con el papamóvil, con el que circundó la pista, mientras los asistentes lo vitoreaban y agitaban banderas del Vaticano y con el rostro del pontífice argentino. En la homilía, el papa denunció la explotación sexual de niños y mujeres y se refirió al 350 aniversario de la fundación de la primera misión apostólica dependiente del Vaticano en el reino de Siam (actual Tailandia) en 1669.
Francisco ensalzó asimismo la labor de los misioneros al estrechar lazos de sangre y cultura con culturas como la tailandesa y por sembrar la “esperanza que nace en el Evangelio”. En su opinión, “los discípulos misioneros no son mercenarios de la fe ni generadores de prosélitos sino mendicantes”. Se escucharon oraciones y cantos en latín, tailandés, inglés, vietnamita y español en medio de una noche fresca tras un día de calor tropical y entre el penetrante olor del incienso, de aroma diferente al usado en los templos budistas. Los tailandeses siguieron el boato de la misa en un altar dorado con un imagen de la Virgen y una cohorte de obispos.