¡Viva la reelección!

Eusebio Rivera Almodóvar

La opinión pública se inclina por calificar la reelección como un maleficio de trágicas Como de costumbre, estoy escribiendo esta colaboración dos o tres días antes de su publicación y, en esta ocasión, antes del 27 de febrero, fecha conmemorativa de la independencia nacional y que tradicionalmente utilizan los presidentes de turno para rendir sus memorias ante la Asamblea Nacional y el país; por consiguiente, no hay posibilidad de asociación entre lo que expondrá el licenciado Danilo Medina y el contenido de este artículo. Sin embargo, por su título, podría ocurrir que el tema sea tratado por el Presidente o que lo deje para el próximo mes, como había prometido. Pero, con cualquiera de las dos opciones, es mi propósito tocar este asunto de interés nacional.
Mayoritariamente, la opinión pública se inclina por calificar la reelección como un maleficio de trágicas consecuencias, especialmente por el uso y abuso del poder y los recursos del presupuesto estatal para comprar votos y conciencias, con un colchón de votantes cautivos de sus salarios en el gobierno y otros no menos importantes grupos de beneficiarios de subsidios, obras estatales con sus correspondientes comisiones y flotillas de obreros que no querrán perder sus fuentes de trabajo.
Lo que hace más odiosa la reelección es lo contrario de lo anterior: La otra gran cantidad, nunca despreciable, de desempleados, insatisfechos con su miseria, casi siempre más numerosa que la que ahora disfruta del poder y los que dentro y fuera del gobierno se sienten asqueados con la corrupción rampante y la impunidad. Ellos son realmente una aplastante mayoría y por eso, precisamente por eso, la reelección debe seguir siendo el eje propulsor de una enorme alianza nacional contra ella. Por eso, ¡que viva la reelección!