¡Adiós al parto vaginal! Segunda parte

¡Adiós al parto vaginal!
Segunda parte
DR. MILCÍADES ALBERT
Gineco-Obstetra/Salud Integral de la Mujer
Hoy, en las cámaras penales, cursan juicios en contra de médicos que han dedicado su vida al cuidado de las embarazadas y de los hijos que ellos procrean. No pretendo de ninguna manera justificar el error de un colega, ni mucho menos una negligencia cometida por el mismo, pero sí destacar que todos los errores, por pequeños que sean, están bajo escrutinio.
El Futuro
¿Qué pudiera traer el futuro en Obstetricia? Es probable que un grupo de obstetras cesará de hacer partos vaginales. Igual sucede en muchas ciudades de los Estados Unidos. Allá, el pago de seguros de mala práctica llega a cifras que impiden a los médicos participar de ese momento, por lo que muchos nacimientos tienen que ser asistidos en centros públicos por médicos en formación o entrenamiento, lo que equivale a parir aquí en las maternidades públicas.
Por otro lado, la madre que quiera tener un parto vaginal en el sector privado, tendrá que pagar altos honorarios equivalente a varios miles de dólares o la que tenga seguro médico aceptar que se establezca, desde un principio, la fecha de nacimiento de su hijo, el cual será por cesárea. Luego de todo este análisis entiendo llegó el momento de decirles:
¡ADIOS AL PARTO VAGINAL!
Factores Económicos:
En el análisis de parto vaginal o cesárea, que he estado realizando, me he centrado en la clase media que dispone de seguros, de igualas médicas, hoy ARS. Establecer el valor de un servicio médico, tomando en cuenta las variables a considerar, tal vez resulte difícil, pero eso no es necesario discutirlo, porque las tarifas ya están confeccionadas, basadas en la ley de la oferta y la demanda.
La compañía que mejor paga el parto y la cesárea, paga RD$7,000.00 pesos que equivalen a US$212.12 dólares.
Si lo comparamos con un igual, en el plano laboral, léase un asesor de mercado que gana US$300.00 dólares la hora o con el caso de un abogado donde la tarifa sería aún mayor, el monto a pagar es el mismo para un parto vaginal como para una cesárea. El tiempo de la cesárea es una hora y se estima igual para un parto.
Algo que parece se olvidó cuando, hace años se negociaron estos precios, es que para llegar a nacer un feto, o sea el parto, se cumple un tiempo que, en horas van desde tres a cuatro hasta 14 a 16 horas, conocido como trabajo de parto o labor de parto. Este tiempo no está consignado en ninguna de las tarifas.
Por lo tanto, ¿para qué trabajar por espacio de 10 a 15 horas, cuando solo se paga una hora de servicio? La conclusión es obvia.
La Modernidad
Cualquiera se pregunta si el modelo de vida actual puede llegar a tocar algo tan íntimo, algo tan ligado a la naturaleza misma y afectar el proceso de parto.
La respuesta es sí.
En los últimos años, varios investigadores, como el doctor Adamson y colaboradores, han estudiando como el estrés afecta el parto. Hay evidencias recogidas en unos grupos de monos, donde el miedo, la angustia o tensión les produjo la liberación de sustancias que bloquearon el parto como mecanismo de defensa.
Estos estudios demuestran que el estrés incide sobre las mujeres que como mamíferos reflejan una mayor grado de dificultad para que los fetos se encajen (desciendan), las mujeres inicien el trabajo de parto o estos resulten tórpidos e irregulares.
Se concluye que el factor estrés induce a más nacimientos por cesárea.
Factores Médicos
Un día cualquiera en consulta se puede escuchar: ¿Doctor, qué día y a qué hora es el parto? Respuesta: Quién sabe. Doctor, ¿ y si es por cesárea ? Respuesta: El día 15 a las ocho de la mañana.
El único especialista que está de servicio de emergencia, todos los días y a todas las horas, es el obstetra. El parto no tiene día, ni hora, ni momento, no respeta 25 ni 31, ni Día del Padre, ni Día de las Madres, ni el cumpleaños del médico.
Si las mujeres parieran de nueve de la mañana a siete de la noche, seguro que el número de nacimientos por parto vaginal aumentaría, pero no es así.
Otro factor es la duración del trabajo de parto.
Esas largas ocho, 10, 12, ó 14 horas de vigilancia clínica, no garantizan un parto vaginal, pues al cabo de este tiempo puede encontrarse un obstáculo del mecanismo del parto y tener que cambiar a una cesárea.
En los casi 20 años que tengo asistiendo nacimientos, la labor de parto no deja de preocuparme; todavía no aprendo a dejar en manos de terceros este período.
Resulta muy moderno, cómodo, confortable, seguro, elegante, muy técnico y muy científico decir Familia, su hijo va a nacer mañana a las ocho en punto, por cesárea.