Rocio Taboada, la eminente productora que hizo camino entre el cine y la música urbana

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A veces el recorrido de una carrera se define por giros inesperados. En el caso de Rocio Taboada, el cine fue su puerta de entrada, pero fue la música urbana la que la proyectó a una audiencia internacional. Nacida en Buenos Aires y radicada en Miami, aprendió a moverse con soltura en dos mundos que parecen opuestos: las producciones largas y meticulosas del cine y los videoclips veloces que se multiplican en plataformas digitales.
Su primer contacto serio con la industria fue con Axiomas, un largometraje independiente en Argentina donde entendió lo que significa sostener un rodaje con recursos limitados. Esa experiencia le dio una primera lección: no importa cuán pequeño sea el equipo, lo fundamental es tener un concepto claro desde el inicio. Poco después participó en El robo del siglo, estrenada en 2020, una película que arrasó en las salas argentinas y le permitió ver de cerca cómo funciona una producción de gran escala. Allí comprendió la importancia de mantener el rumbo cuando hay decenas de personas trabajando en simultáneo y cada minuto de rodaje cuesta una fortuna.
El salto hacia la música llegó casi como un desvío natural. Los videoclips le ofrecieron un terreno distinto, más ágil y lleno de adrenalina. “Algunos proyectos nacen y se entregan en apenas una semana y media; esa rapidez me divierte y me desafía”, cuenta. Esa dinámica acelerada terminó por atraparla y hoy suma más de 40 videoclips producidos para artistas como Rauw Alejandro, Duki, Emilia Mernes, Bizarrap, Nicki Nicole o Daddy Yankee.
Cada rodaje tiene su historia. Uno de los más exigentes fue el de Ni me conozco, filmado en medio de la nieve. El frío no solo ralentizó el trabajo, también puso a prueba la resistencia del equipo. “Rodar en esas condiciones no es fácil, pero cuando hay compromiso y buena energía, siempre se encuentra la manera de salir adelante”, recuerda. Ese tipo de desafíos, lejos de frenarla, se volvieron parte de su identidad profesional.
La presión de la industria musical también tiene sus propias reglas. Los lanzamientos estratégicos implican fechas inamovibles, expectativas comerciales y millones de fans esperando un contenido en simultáneo. Taboada lo enfrenta con organización y previsión. Para ella, la clave está en armar un equipo sólido, anticipar posibles contratiempos y, sobre todo, mantener la calma en los días previos a la entrega. “Cuando todo está bien planificado, la presión se convierte en motor”, asegura.
El documental, en cambio, le permitió bajar el ritmo y explorar la narrativa más íntima. Para Star+ produjo En primera persona, donde Manu Ginóbili y Juan Martín del Potro se mostraron desde un costado menos público. Ese trabajo, confiesa, fue una lección de escucha. “Es un privilegio, pero también una gran responsabilidad. Lo más interesante es poder mostrar el lado humano que no siempre se ve”, explica.
Vivir y trabajar en Miami la expuso a otro tipo de exigencias. La ciudad funciona como punto de encuentro para artistas de toda América Latina y Estados Unidos, lo que convierte cada rodaje en un espacio multicultural. En esos contextos, dice que la clave es escuchar. “Me involucro con los equipos locales y trato de entender las dinámicas culturales. Esa es la forma de mantener estándares internacionales sin perder autenticidad”, señala. Esa habilidad para leer el ambiente de trabajo fue también la que le permitió producir en diferentes países sin perder su sello.
Más allá de los resultados visibles, insiste en que el clima de trabajo es tan importante como la calidad técnica. “Me importa que los proyectos salgan bien, pero también que se hagan en un buen ambiente. Pasamos muchas horas en un set y sostener la energía del equipo es tan importante como el resultado final”, afirma. Quienes han trabajado con ella coinciden en que esa preocupación genuina por el bienestar del grupo marca la diferencia cuando los tiempos son ajustados y la tensión se hace sentir.
Su trayectoria no se mide solo en cifras, películas o nombres de artistas. Lo que la define es la capacidad de adaptarse, de moverse entre escenarios distintos sin perder el hilo conductor: contar historias que tengan sentido y hacerlo en un marco de colaboración real. Esa versatilidad es lo que la mantiene vigente en un entorno donde todo parece girar alrededor de la inmediatez. Para Taboada, producir no se trata solo de logística, sino de traducir una visión artística en imágenes que puedan conectar con millones de personas.
“Lo más importante es que el contenido no pierda la esencia ni la identidad del artista”, dice casi como una regla personal. Quizás ahí radica su verdadero sello: mirar el trabajo más allá de la pantalla y recordar que, detrás de cada proyecto, lo que cuenta es la capacidad de contar algo real.