TODO MOLINA un concierto para celebrar

01_10_2019 HOY_MARTES_011019_ ¡Alegría!4 C
Una noche llena de emociones vivimos los que asistimos a la Sala Carlos Piantini del Teatro Nacional, para disfrutar del concierto “Todo Molina”, con el que se celebraron los diez años del maestro José Antonio Molina al frente de la Orquesta Sinfónica Nacional.
Previo a la velada concierto en un acto protocolar conducido por Eduardo Villanueva, tras los saludos al público, en breves palabras sintetiza la trayectoria de este músico dominicano trascendental, y luego con la proyección de un video que recoge momentos del maestro Molina dirigiendo la Orquesta Sinfónica, vivimos de nuevo esos instantes de los que fuimos testigos.
A seguidas el Ministro de Cultura, arquitecto Eduardo Selman, junto al director emérito de la Sinfónica Nacional, el maestro Julio De Windt, y al director del Teatro Nacional, Erasmo Cáffaro –Niní-, hacen entrega a José Antonio Molina de una placa conmemorativa a sus diez años frente a la Orquesta Sinfónica Nacional.
Visiblemente emocionado, José Antonio Molina agradeció tan significativo gesto. En este acto también fue reconocido el músico más antiguo de la Orquesta, el percusionista Luis Enrique Elsevyff Martínez.
Los músicos de la orquesta que habían permanecido en la escena, junto al director Santy Rodríguez, se unen al público y rinden homenaje al maestro con una prolongada ovación, se escuchan voces… ¡Bravo, Molina!
El concierto. A manera de salutación y exaltación, escuchamos la fanfarria “Novi Temporis”. Con este exordio brillante y envolvente inicia el concierto.
No pensó el maestro Molina cuando compuso esta pieza para conmemorar el décimo aniversario del Festival Musical de Santo Domingo -2007- que serviría para celebrar su décimo aniversario al frente de la máxima institución musical del país.
El programa continuó con el “Cuarteto Caribeño”, originalmente concebido como cuarteto de cuerdas, esta vez en una magnífica orquestación, el maestro Molina lo presenta para orquesta de cuerdas.
La obra consta de tres movimientos, el primero “Saoco”, está inspirado en el son cubano. Destacan los instrumentos como el bongó, la tumbadora y el timbal; el “Saoco”, da sentido en la música a la palabra sabor, y la orquesta responde con verdadero saoco.
El segundo movimiento “Vuela sarambo vuela”, es como dice el compositor “un canto al mar y a la tierra caribeña, y sobre todo al sol que de manera tan especial nos toca cada día”.
El tercer movimiento “Danza típica”, nos remite a una fiesta, a un ritual campesino; la atmósfera se impregna de los aires del “Sarambo” y el “Chenche matricula’o” que cobran una belleza inusitada en la inspiración de Molina.
Una hermosa pieza no programada fue presentada antes del intermedio, su título, una fecha: “21 de Abril”, es un regalo adicional; la exquisita polifonía musical impregnada de romanticismo, es una pieza sublime, fascinante, en la que Molina trasciende su sensibilidad y versatilidad como compositor. Intervienen los solistas Dejan Kulenovic –oboe-, Laura Pimentel –piano-, y Zvezdana Radojkovic.
El concierto cierra con “Fantasía merengue”, en la que José Antonio Molina se inspira en temas tradicionales de nuestro merengue en sus diferentes modalidades –merengue, pambiche, bolemengue- y construye con diferentes partes temáticas unidas libremente, una vibrante composición, una especie de rapsodia, de nuestro contagioso ritmo que alcanza niveles de excelencia.
Los aires del bolemengue “En donde estás corazón”, muy elaborado, se convierte en un bello “adagio”. La narrativa melódica nos lleva a un contagioso “pambiche.”
Otros temas conocidos nos transportan a esa época dorada de nuestro ritmo nacional y en alas de la música contagiosa, bailamos imaginariamente, al compás de “El jarro picha’o”, “Los algodones” y “La empalizá”. Nuestra música alcanza sonoridades insospechadas en esta versión sinfónica del maestro Molina.
La tambora y la güira, alma y corazón de nuestro merengue, momentáneamente se convierten en instrumentos sinfónicos.
El “corno”, protagonista de esta “Fantasía”, sirve de hilo conductor de los variados temas. El final es una apoteosis, y como en un eco escuchamos los aires de “Papá Bocó, que nos remiten al insigne compositor Manuel Sánchez Acosta.
Finalmente el público “encandila’o”, imbuido del cadencioso ritmo, se levanta de sus asientos y ovaciona al gran músico. Gracias José Antonio Molina, por hacer de tu música un símbolo de la dominicanidad. Que sigan tus triunfos en los años por venir, abrigando la esperanza de ser testigo de muchos de ellos.