El poder de la fe
¿Por qué la Altagracia sigue vigente en una sociedad cada vez menos religiosa?
Más allá de la fe católica, la Altagracia representa identidad nacional, tradición y memoria colectiva.

Interior de la Basílica de San Pedro antes del cierre de la Puerta Santa este 6 de enero. EFE/EPA/Yara Nardi/ POOL
En un contexto donde la secularización avanza y las prácticas religiosas tradicionales pierden fuerza, la Virgen de la Altagracia continúa siendo un referente espiritual y cultural para los dominicanos.
Cada 21 de enero, el país se detiene para rendir homenaje a la patrona espiritual del pueblo dominicano, una advocación mariana cuya historia se remonta al siglo XVI, cuando una pintura procedente de España llegó a la isla de La Española.

Basilica Catedral Nuestra Senora de la Altagracia (Higuey) - Tripadvisor
Más allá de la fe católica, la Altagracia representa identidad nacional, tradición y memoria colectiva. Sus festividades abarcan todo el territorio, con especial esplendor en comunidades como Monte Plata, Villa Altagracia y San José de Ocoa. La Basílica de Higüey, en la provincia La Altagracia, recibe cada año a miles de peregrinos que ven en la Virgen no solo un símbolo religioso, sino también un elemento cultural que une generaciones.
Párrocos señalan que la vigencia de la Altagracia responde a que su culto se ha transformado en una manifestación social y cultural, más allá de la práctica religiosa. “La fecha trasciende el calendario litúrgico y se convierte en una manifestación colectiva de fe, historia y tradición”, destaca el padre Orlando Castro.
La fe y los cambios en el mundo

Carlos Morel Diplán
Sobre la fe, el catolicismo y otras religiones también se ha expresado el monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, arzobispo coadjutor de Santo Domingo, quien asegura que aunque la presencia de feligreses y o creyente ha mermado la Iglesia Católica sigue recibiendo a los seguidores de la misma.