Apeco: fotografía, historia y vida de la ciudad de Santiago
SANTIAGO. Con sus pintorescos personajes, su tradición, sus barrios, los coches tirados por caballos y la vida misma, ha sido captada por el lente de varios fotógrafos a través de los tiempos, pero casi nunca como lo ha capturado Natalio Puras, mejor conocido como Apeco, durante 50 años.
La significación histórica de este singular fotógrafo y su destacada trayectoria en ese arte, hace que Apeco sea un personaje santiagués. Camina con libertad, todos los saludan, le llaman, le sonríen, lo hacen suyo en cada esquina, en fin… el joven que dejó la facultad de Ciencias en la UASD por una cámara Ansco 620, hoy al transcurrir el tiempo es un ser feliz, apasionado de la vida, un caminante de las poses, el tiempo, la exploración, que va dejando sus huellas en su extensa obra fotográfica.
El arte de la fotografía consiste en capturar imágenes bellas y admirables, aunque tengamos que modificar la naturaleza que muchas veces no nos parece tan hermosa, comenta.
Mira al suelo, calla, pero prosigue: La fotografía artística no es sólo un detener el tiempo, es también un trastrueque de los ingredientes formales que aporta la naturaleza, como si se tratara de una realidad falsa o incompleta.
Y es que este dueño de su destino optó por resaltar valores como la poesía, la justicia y el amor en todos sus trabajos, resguardados en cada rincón de algunos de sus cliente.
A veces pienso si habrá alguien a quien no le haya tomado una foto en esta ciudad y en muchas ciudades del país. Siempre fui bien acucioso y trabajé para todas las clases sociales, dice. Quizás por eso es tan popular. Este dedicado y perfeccionista del lente insiste en que probablemente la magia de sus fotos esté en que siempre comprendió que el arte es libertad. La fotografía es libertad de expresar un sentir, aunque no toda fotografía alcanza a comunicar.
De ese modo, Apeco, sobrenombre que le quedó de su firma fotográfica, aclara que la foto puede traer un mensaje que invite a la acción: Puede exhortar al amor, como cuando vemos fotos de parejas, aunque sean elefantes haciendo el amor. Es buena si nos incita a imitarlos.
Como la vida misma casi nos impide echar una mirada retrospectiva, y si lo hacemos, el alma quiere partirse de melancolía, el maestro sostiene que, no sabe por qué, siempre tengo la impresión de que todavía me falta aprender mucho, incluso mirar las obras de los grandes maestros de la pintura.
La Cámara de Diputados de la República Dominicana rindió homenaje a este maestro de la luz en el auditorio del Centro Cultural Eduardo León Jimenes.
La obra
Los santiagueros
La obra consta de 320 páginas, bellamente editada en tapa dura y camisa por la firma Lourdes Saleme & Asociados, captura momentos estelares de la vida cotidiana, social y cultural de Santiago de los Caballeros.
Con textos de Danilo de los Santos y el arquitecto Alfonso Khouri Zouain, la obra explora con profunda visión estética e histórica el extraordinario aporte de este creador de Santiago.