¿Coincides?
¿Somos felices? Lo que dicen los dominicanos en el Día de la Felicidad
República Dominicana, en el puesto 64 del ranking de felicidad global. Conoce qué piensan los dominicanos sobre el verdadero bienestar.

Pablo Rodríguez se considera un hombre muy feliz
Este 20 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Felicidad, una fecha que invita a reflexionar sobre el bienestar y la calidad de vida. En ese contexto, República Dominicana ocupa el puesto 64 en el ranking global publicado por el World Happiness Report.
Pero más allá de las estadísticas, el periódico Hoy salió a las calles para escuchar a la gente y conocer qué entienden los dominicanos por felicidad.
Para Rafael Magallanes, la respuesta está en la fe.
“El que tiene a Cristo, todos los días es feliz. Cristo me hace feliz”.
Magallanes contó que lleva cuatro años en los caminos de Dios y que su visión de la vida cambió por completo.
“Antes uno andaba en delito y pecado, pero estamos establecidos como dice la palabra: te unirás a tu mujer y serás una sola carne”.
Explicó que antes encontraba satisfacción en “los deseos del mundo”, pero que desde que aceptó a Dios siente una vida más plena. Aunque reconoce que el dinero es importante, asegura que no es lo esencial.
“El dinero es necesario, pero no es una prioridad”.
Si tuviera que describir la felicidad con un plato típico, no duda en elegir un clásico dominicano: arroz con habichuelas y carne de res.
Una visión similar comparte Ángel Medina, quien también vincula la felicidad con la espiritualidad y restó peso al factor económico.
“Hay mucha gente que tienen dinero y no son felices”.
A su juicio, la clave está en la conformidad y la gratitud.
“Vivir dentro de lo que se tiene es lo que nos hace feliz. A veces querer más de lo que se tiene nos hace infeliz”.
En un tono más cotidiano, Medina señaló que preferiría un viernes sin tapón antes que el día de cobro, ya que el tráfico suele complicar la rutina.
Si la felicidad fuera comida, la compara con un concón con habichuela.
Además, considera que el optimismo forma parte de la identidad nacional.
“Hemos superado muchas circunstancias y el dominicano no pierde ese toque que nos hace ser lo que somos. Sentirnos contentos con lo que tenemos”.
También reflexionó sobre las diferencias entre riqueza y bienestar.
“Cuando uno pone su felicidad en el dinero no es estable, porque imagínese, cada vez las cosas están más caras. Entonces, si uno se somete a ser feliz por dinero nunca la va a encontrar”.
“La felicidad no depende de mucho tener, sino de ser feliz con lo que se tiene”.
Desde el ámbito educativo, Bertha Heredia, maestra con 31 años de servicio, entiende que el bienestar es relativo y está ligado a la realización personal.
Prefiere un equilibrio:
“Un buen amor y un poquito de dinero. El combo”.
Y resume el carácter local con una frase breve:
Para Daira González, la tranquilidad familiar es fundamental.
“Hay que vivir, hay que ser feliz y no pensar en el prójimo, sino en tus necesidades y en lo que te sientas cómoda. Si vives para complacer a los demás nunca vas a ser feliz”.
Considera que el amor es prioritario y que el dinero, aunque importante, no es imprescindible. Como ejemplo, mencionó que muchas figuras con alto poder adquisitivo carecen de paz personal.
Si tuviera que elegir un plato que represente ese sentimiento, sería un chicharrón crujiente.
En contraste, Isabel López entiende que la estabilidad económica sí influye en el bienestar, aunque no debe ser el único pilar.
“El amor sin dinero no da la felicidad, porque la escasez va a ser la molestia”.
“Una persona que no haga el esfuerzo para que te sientas bien, no te ama”.