Hoy con Cristo
POR PASTOR OSCAR AROCHA
Entonces Eliseo: Oíd palabra de Jehová: Así dijo Jehová: Mañana a estas horas valdrá el seah de flor de harina un ciclo, y dos seahs de cebada un ciclo, a la puerta de Samaria.
(2 Reyes 7:1-9)
Esta historia se inicia así: Dijo entonces Eliseo; o en aquel momento o circunstancias se pronunció. La situación fue de una gran crisis nacional en la tierra de Israel. Esa crisis vino en castigo por su pecado, y de manera particular la ciudad fue sitiada por el ejército sirio. La espada no había entrado, pero su estado era peor, morían de hambre. Sus torturadores fueron sus propios estómagos. La crisis fue tan grande que cosas despreciables, vinieron a ser apetecidas. El burro un animal inmundo; de pronto se hizo como un sabroso filete, y el estiércol de paloma, una basura; en un rico cereal: Y hubo gran hambre en Samaria, a consecuencia de aquel sitio; tanto que la cabeza de un asno se vendía por ochenta piezas de plata, y la cuarta parte de un cab de estiércol de palomas por cinco piezas de plata (6:25). El costo de la vida subió de manera extraordinaria. Guarda parecido con nuestra situación, pues antes un aguacate era comida de puercos, cuesta ahora veinte pesos. El dinero valía tan poco, que mucho se necesitaba para poder comer de la cabeza sancochada de un burro, o de la cacá de paloma. En aquel tiempo algunos tuvieron la dicha de verlo como un castigo divino, y no tanto como culpa exclusiva de malos hombres. Estamos atravesando una profunda crisis nacional, no sólo en lo económico sino también en lo espiritual. Así que, nos ha parecido apropiado recordar esa gran crisis que atravesó Samaria, y en la medida de lo posible aplicarla a nuestra presente situación.
En tiempos de crisis la impaciencia agravaría tu mala situación. Tu sabiduría es decir honestamente: Que el Señor haga conmigo lo que quiera. No importa el extremo de tu necesidad, tristeza o cualquier otra calamidad; aún así, el Señor es bueno y para siempre es su misericordia. Si desesperas porque Dios es justo en castigar la maldad, estarías desafiándole. Despreciar la corrección divina es síntoma de desvarío espiritual, es impiedad. Esperar en Dios tranquilamente es lo que llamaríamos, vivir por encima de las circunstancias. O que tu presente circunstancia pudiera ser calamitosa, sin embargo sí tu esperanza está en el Señor es como sí vivieras el cielo estando sobre la tierra. Amén