Servicio
Lavatorio de los pies: el gesto de humildad que marcó la historia cristiana
En el lavatorio de los pies queda muy clara la misión de la Iglesia en el mundo: servir. Nuestra misión es el amor, que se puede manifestar de diferentes formas en nuestra vida, y una de ellas el servicio a los demás.
Lavatorio de pies
El Jueves Santo, la Iglesia recuerda el lavatorio de los pies, una escena que recoge tres gestos que son el amor, el servicio y el perdón.
Así lo destacó el portal Diocesana de Albacete, quien citó al Evangelio de San Juan quien relata cuando Jesús decide lavarle los pies a sus discípulos.
Con esta acción nos ofrece un testimonio de la vocación al servicio del mundo y de la Iglesia que tenemos nosotros los fieles.
El Papa Francisco en la homilía del Jueves Santo de 2015 señala que: “Jesús nos tiene tanto amor que se ha convertido en un esclavo para servirnos, para sanarnos, para limpiarnos”.
Por lo tanto, ese lavatorio no solo se celebra el Jueves Santo sino que se recuerda en nuestro día a día, en el servicio a los demás.
Jesús demuestra que no vino a ser servido sino a servir, y lo hace con el ejemplo de su vida, que se convierte en testimonio de vida y modelo para todos los cristianos. Dios se pone al servicio del hombre.
Y nos dijo cómo. Lo explicó de la mejor manera posible, con el ejemplo, con su muerte. El servicio es también inclinarse hacia el otro. Jesús no tuvo reparo en inclinarse a lavar los pies. Se agachó, se arrodilló y con humildad lavó los pies.
El servicio requiere humildad y es también sacrificio. Servir no es fácil, eso lo sabemos y supone muchas renuncias, pero también muchas satisfacciones.
Servir es estar disponible y acoger con gratitud y alegría los servicios que también otros hacen por nosotros. Es dar, pero es también recibir.
En el servicio nos volvemos pequeños, nos volvemos más pobres, más sencillos, más iguales.
El servicio es salir de nosotros mismos; abandonar nuestro egoísmo, y dejar paso al prójimo; y como dice la canción: amar es entregarse, olvidándose de sí.
El servicio es perdonar. Jesús lavó los pies a sus discípulos incluso al que sabía que lo iba a entregar, a Judas Iscariote.