País bajo tierra Chacuey, monumento de la sinrazón

País bajo tierra
Chacuey, monumento de la sinrazón
POR DOMINGO ABRÉU COLLADO
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¿Qué puede hacerse por restaurar y recuperar este sitio rupestre tan importante para la región caribeña? Primero, es bueno saber que el Monumento Megalítico de Chacuey estaba considerado como uno de los sitios de observación astronómica de nuestros taínos, bastante bien estudiado por uno de los más notables especialistas del monumentalismo astronómico indígena caribeño: Sebastián Robiou Lamarche, quien puede darnos una mano enorme para el propósito de su recuperación.
En 1954, el pionero de la arqueología dominicana, Don Emile de Boyrie Moya, levantó un plano del monumento, ubicando la plaza, las calzadas, los portales de la plaza, el río, los lugares en el río con petroglifos, el puente y las carreteras. Todo establecido con una clara escala en metros.
Yo creo que, teniendo a mano ese plano; teniendo el sitio todavía limpio, sin invasores; teniendo todas las piedras que puede aportar el río Chacuey, podemos reconstruir el monumento. Es decir, si realizamos un trabajo de localización lo más aproximado posible, creo que podemos localizar un buen número de las piedras utilizadas para la construcción de la plaza y las calzadas, quizás pocas. Pero las que falten pueden ser transportadas desde el río y reconstruir plaza y calzadas. Si no, podemos construir una copia del monumento. Lo más importante, los petroglifos, están todavía ahí, lo que nos permitiría una copia bien aproximada manejándonos con los conjuntos rupestres del río.
Como no se trata de una construcción, de esas que demandarían todos los millones de la línea noroeste, no creo que resulte tan costoso, porque el principal material es la piedra de río.
Ahora, ya reconstruidas la plaza y las calzadas, el sitio ameritaría ser cercado, construir unos tres bohíos (o dos bohíos y un caney) con el debido ajuar, y construírsele una pequeña edificación para su protección y manejo, todo en la Sabana de los Indios. Como el principal atractivo son los petroglifos en el río, se puede aumentar ese atractivo construyendo puentes-pasarelas cerca de los conjuntos de petroglifos, de manera que la gente pueda recorrer toda la zona sin necesidad de subirse a las piedras ni pisar los grabados indígenas, pero sí admirarlos y fotografiarlos.
Se puede diseñar un recorrido turístico circular con explicaciones, señalizaciones y paneles. El recorrido partiría desde la edificación para el manejo del sitio, pasaría por el conjunto de bohíos, iría hasta la plaza, saldría por una de las calzadas hasta el Charco de las Caritas, recorriéndolo sobre pasarelas. Luego regresaría por otra calzada de nuevo hasta el punto inicial.
Cualquier otra iniciativa local, tales como balneario (en el Charco de los Mellizos), cafetería, etc., deberá estar ajustada al diseño de manejo del sitio, para no bachatizarlo ni cualquierizarlo.
Creo que la comisión creada por el presidente Leonel Fernández, en la que están los licenciados Bernardo Vega y Manuel García-Arévalo, así como el doctor Fernando Pérez Memén y los secretarios de Estado de Cultura y Medio Ambiente, bien pueden sopesar esta propuesta, que de seguro contaría con la colaboración de las autoridades y personalidades de la Provincia Dajabón, pues sería su principal atractivo turístico. El Espeleogrupo trabaja ya en su relevamiento rupestre total.
Finalmente, sépase que si fuera por los profesionales, los doctorados y los especialistas, las Cuevas del Pomier estuvieran reducidas a arena, y la Cueva de las Maravillas fuera el vertedero oficial de los hoteles de la zona. Para proteger la arqueología en la modernidad, hay que agregar valor a los sitios, si no, desaparecerán para siempre.