Tecnología y consumo
Lo que debes saber sobre la resistencia al agua en celulares: no todos soportan lo mismo
Expertos advierten que no todos los equipos resisten las mismas condiciones, pese a certificaciones como IP68

HONOR
Luego del asueto de Semana Santa, en el que aumentan los casos de teléfonos afectados por caídas, golpes o contacto con agua, vuelve a ponerse sobre la mesa un tema recurrente entre los usuarios: la resistencia real de los dispositivos móviles frente al uso cotidiano.
En este contexto, fabricantes como HONOR han comenzado a apostar por integrar estándares de protección más elevados en equipos de gama media, incorporando certificaciones que tradicionalmente estaban reservadas a entornos industriales o dispositivos de mayor costo.
Uno de los elementos que ha cobrado protagonismo es la certificación IP (Ingress Protection), que mide el nivel de resistencia de los equipos frente al polvo y al agua. Mientras la mayoría de los dispositivos ofrece protección IP68 —que permite cierta resistencia a la inmersión—, algunos modelos recientes han empezado a incluir estándares más exigentes, como IP69K, diseñado para soportar chorros de agua a alta presión y temperatura.
Este tipo de certificación implica que los equipos son sometidos a pruebas similares a procesos de limpieza industrial, con agua a temperaturas cercanas a los 80 °C y presiones elevadas. Aunque estas condiciones no forman parte del uso habitual de un teléfono, reflejan una tendencia de la industria hacia dispositivos más robustos frente a escenarios extremos.
Especialistas del sector señalan que, más allá de la resistencia al agua, uno de los retos sigue siendo la funcionalidad en condiciones adversas. El uso de pantallas táctiles bajo la lluvia o con las manos húmedas continúa siendo una limitación en muchos modelos, lo que ha llevado a algunos fabricantes a desarrollar mejoras en la sensibilidad táctil en estas situaciones.
Además de la protección contra líquidos, la durabilidad también está vinculada a la resistencia ante caídas. En ese sentido, se han incorporado tecnologías de refuerzo estructural y certificaciones de terceros que evalúan la capacidad de los dispositivos para soportar impactos.
No obstante, expertos advierten que estas certificaciones no hacen a los equipos completamente “indestructibles”, sino que ofrecen un margen adicional de protección. El cuidado del dispositivo sigue siendo un factor determinante para prolongar su vida útil.
El interés por este tipo de características responde a un cambio en el comportamiento del consumidor, que cada vez prioriza más la durabilidad y la relación costo-beneficio al momento de adquirir un smartphone, especialmente en segmentos de gama media.
En medio de este escenario, la integración de tecnologías como la inteligencia artificial y nuevas capacidades digitales también plantea el reto de combinar innovación con resistencia, en un mercado donde los usuarios demandan equipos más completos y adaptados a su ritmo de vida.