Empleos
Yari Taft: la advertencia de un influencer tecnológico sobre la brecha entre academia y mercado global
El inglés se convierte en un requisito estructural. “No es solo leer documentación. Es poder defender decisiones en una reunión”,

Yari Taft
El auge de la educación tecnológica en América Latina transformó la conversación sobre empleo digital. Durante años, el foco estuvo en aprender a programar desde cero. Pero una vez que los desarrolladores se gradúan o acumulan experiencia, aparece una pregunta menos abordada: cómo dar el salto a mercados internacionales donde los salarios son más altos y los procesos de selección más exigentes.
Ese es el terreno en el que trabaja Yari Taft, quien decidió concentrarse en la etapa posterior a la formación técnica. “Ninguna carrera enseña cómo competir en el mercado internacional”, afirma. Y aclara que su enfoque no está dirigido a principiantes, sino a profesionales que ya cuentan con experiencia y buscan posicionarse mejor.
Yari Taft explica que la mayoría de los desarrolladores tiende a prepararse para lo que considera el momento más difícil: la entrevista técnica. Sin embargo, desde su experiencia, ese no siempre es el primer problema. “No tiene sentido preocuparte por el paso dos si ni siquiera estás ejecutando bien el paso uno”, comenta. Se refiere a la secuencia habitual de los procesos de selección: entrevista con recursos humanos, evaluación técnica y, finalmente, entrevista cultural.
Según Yari Taft, muchos profesionales entrenan durante meses para resolver live coding complejos sin haber logrado generar entrevistas iniciales. “Pasar entrevistas técnicas y trabajar a menudo no tienen absolutamente nada que ver”, señala. La frase resume una de sus críticas más reiteradas: el mercado evalúa habilidades específicas bajo presión que no siempre coinciden con la dinámica diaria del trabajo.
El análisis de Yari Taft también se detiene en lo que denomina “zona de confort técnica”. Para él, los desarrolladores suelen reforzar únicamente el conocimiento de frameworks y arquitectura porque es un terreno medible y familiar. En cambio, habilidades como comunicación, claridad al presentar proyectos o dominio del inglés conversacional generan incomodidad. “Hay cosas que fallan y no son técnicas”, insiste.
La diferencia salarial entre Estados Unidos y América Latina forma parte del contexto. Mientras en territorio estadounidense los ingresos para perfiles senior pueden alcanzar cifras muy altas en compañías de primer nivel, los profesionales latinoamericanos que trabajan de manera remota suelen ubicarse en rangos menores, aunque significativamente superiores a los mercados locales. Yari Taft sostiene que la oportunidad es real, pero exige preparación estratégica.
En ese sentido, el inglés se convierte en un requisito estructural. “No es solo leer documentación. Es poder defender decisiones en una reunión”, afirma. Para Yari Taft, esa capacidad puede marcar la diferencia entre avanzar o quedar fuera de un proceso internacional.
También aborda las críticas que circulan en internet sobre las mentorías en tecnología. Reconoce que el sector tiene propuestas de calidad desigual, pero considera que el escepticismo generalizado no resuelve la falta de información sobre empleabilidad avanzada. “El mundo de la programación es un nicho virgen en marketing y ventas”, dice. A su juicio, ese vacío explica por qué muchos perfiles con buena base técnica no logran proyectarse globalmente.
Yari Taft asegura haber invertido de manera constante en su propia formación, no solo en lo técnico sino en habilidades de comunicación y negocio. Esa experiencia lo llevó a sistematizar un proceso que, en sus inicios, era completamente personalizado. Hoy trabaja con desarrolladores que ya están formados y buscan competir fuera del mercado local.
Mirando hacia adelante, Yari Taft proyecta expandir su alcance hacia España y Estados Unidos, además de ampliar el espectro de perfiles técnicos que acompaña, incluyendo inteligencia artificial y data engineering. Su objetivo, explica, es consolidar una estructura educativa que formalice habilidades que el mercado ya exige pero que no suelen enseñarse en la formación tradicional.
La discusión sobre salarios tecnológicos continúa evolucionando. Para Yari Taft, la conversación no debería centrarse únicamente en cifras, sino en entender cómo funcionan las reglas del mercado internacional. “No es solo saber programar”, repite. Es saber competir.