Vulneración a la democracia

El alto clero católico asumió durante los cultos altagracianos, y como en ocasiones anteriores, la posición de principio que corresponde contra la eventual práctica de emplear dinero a manos llenas para condicionar a los votantes (compra de votos, compra de cédulas) una forma de envilecer a ciudadanos que está hallando más rechazos que antes. La pobreza en más de un tercio de la población (incluyendo la intelectual) fertiliza terreno para la falta de escrúpulos políticos. Urgencias y necesidades personales conducen habitualmente a los desheredados a ponerse en las filas de las gratificaciones que en octubre pasado estuvieron a la vista en entornos de algunos colegios electorales a falta de una acción coordinada y responsable de las autoridades contra lo que es delictivo.

La manipulación de voluntades con uso ilegal de recursos de procedencia oculta, y hasta mal disimulada en ocasiones, no se circunscribe habitualmente al mercurialismo corruptor de empadronados atraídos en los umbrales de urnas. El asistencialismo conquistador que atrapa con sistemáticos pagos a quienes sobreviven en los estragos de necesidades se presta también para predeterminar sufragios en favor de quienes, supuestamente, garantizan la permanencia del pan en las mesas. El patrocinio de esa subyugación de voluntades aparecía seguramente, en la mente del profesor Juan Bosch al repudiar lo que él solía llamar matadero electoral.

Burocracia que lleva al fracaso

El director del distrito municipal de Los Botados, provincia Monte Plata, Ramón Santos (PLD), hace saber que con la colaboración de algunos organismos el éxito ha coronado su gestión reconstruyendo calles y caminos, abriendo 18 escuelas pre-escolares, haciendo eficiente la recogida de basura y logrando la apertura de un centro de atención primaria. Lo apena, sin embargo, que su comunidad no se beneficiara de una ayuda de 5 millones de euros acordada con España que era necesaria para construir un acueducto. Trabas burocráticas retardatarias cerraron paso hasta expirar vigencia a una generosidad europea que hubiera permitido a moradores de Los Botados recibir agua fresca, potable y abundante. Vergonzoso efecto colateral de los frustrantes métodos de gestión y de contratación de personal que generan hipertrofias en funciones públicas.