Willy Aybar
Víctima de la fama y dinero; su madre llora todos los días

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POR DIONISIO SOLDEVILA
Las drogas en el deporte siempre han sido un tema lamentable y las carreras de atletas de renombre se han visto tronchadas por la relación entre estos.

El caso más reciente toca las puertas dominicanas, cuando se anunció la semana pasada que el infielder Willy Aybar, de los Tigres del Licey en el béisbol criollo y de los Bravos de Atlanta en las Grandes Ligas, se encuentra desaparecido por problemas de consumo de sustancias prohibidas, según reveló su propio agente Luis Valdez.

Aybar fue inicialmente suspendido por tres días por los Bravos luego de su repentina desaparición y posteriormente fue extendida de manera indefinida por su renuencia a juntarse con directivos de los Bravos.

Pero el problema es que ahora nadie sabe dónde se encuentra realmente el talentoso joven, quien fue firmado al profesionalismo por US$1.4 millones por los Dodgers de Los Angeles.

Desde que fue contratado, Aybar enfrentó problemas típicos de peloteros jóvenes que reciben grandes sumas de dinero como tocar muy alta la música de su vehículo o conducir demasiado rápido.

Pero nadie se imaginó que el tranquilo y caballeroso jugador fuera a caer en barrida de esa manera.

“Me siento mal por mi mamá – ella llora todos los días”, dijo Erick Aybar en la edición del lunes de Los Angeles Times.

De acuerdo al diario californiano, el jardinero Vladimir Guerrero y el propio Erick han tratado infructuosamente de comunicarse con el jugador.

“El nunca tuvo problemas ni de drogas ni de alcohol en la República Dominicana. Es otra persona. No sé lo que le pasa a Willy”, señaló Erick al diario Atlanta Journal Constitution, que inicialmente reportó el problema.

Aybar ha sido requerido por altos ejecutivos de la MLB a presentarse a la oficina del organismo en Nueva York, pero ellos también han sido plantados por el banilejo, que de acuerdo a lo informado por el agente Valdez, manejó desde Atlanta a Boston para reunirse con su hermano Francis.

Aybar se encontraba en la lista de lesionados afectado de un problema en una mano y su suspensión sin pago se produjo por mantenerse alejado del conjunto sin hablar con nadie para explicar su ausencia.

El dominicano, de 24 años, tiene dos años de experiencia en las Grandes Ligas y buscaba ser el principal infielder sustituto de los Bravos esta temporada.

Su ausencia pasó desapercibida para muchos de los jugadores de Atlanta, que repentinamente dejaron de ver a Aybar cuando este fue colocado en la lista de lesionados poco antes de finalizar los entrenamientos primaverales.

Se une a una lista lamentable de atletas con grandes proyecciones que se han visto descarrilados por problemas de drogas entre los que se citan los casos de Darryl Strawberry, Dwight Gooden, Pascual Pérez, entre otros.