¿Y del estado de escuelas, qué?

¿Y del estado de escuelas, qué?

Ningún local levantado años antes o recientemente por el Estado para alojar estudiantes deberá estar fuera de condiciones apropiadas en septiembre para la docencia en proyecto habiendo sobrado tiempo para reparaciones menores y mayores por una inactividad que nunca fue tan prolongada.

Los deterioros de plantas físicas que usualmente se experimentan en un año lectivo normal bajo embate del estudiantado, dejaron al sistema lleno de cuentas pendientes a ser sufragadas por una maquinaria de mantenimientos de planteles que no se hizo sentir, constituyendo parte importante de las preocupaciones que embargan al magisterio.

Un inventario a ser levantado por el sector oficial y calificados entes independientes debe decir al país si hubo planificación y sentido de la oportunidad para corregir imperfecciones, invertir en equipamiento y garantizar la disponibilidad de agua y luz permanente, mejorar la ventilación y el enverjado y sanear entornos para mayor higiene en tiempos de pandemia.

Han corrido meses suficientes para rehabilitar los espacios de enseñanza, cuyo normalización ha sido reclamada vehementemente tras una inoperancia de incalculable daño para gran parte de la infancia dominicana.

Las autoridades de Educación han debido tener presente que en algún momento llegaría un mañana que no debería sorprenderlo con insólitas ausencias de realizaciones. Asando batata.

El derecho a la protesta

Si el socialismo aplicado en Cuba sin aceptación de disidencia tiene real y efectiva aprobación popular, el Gobierno de Díaz-Canel, que nació con expectativas de cambio, debe permitir ya que los ciudadanos se expresen pacíficamente en espacios públicos contra el orden de cosas que él representa.

Que su discurso de agitación para que los partidarios de la revolución salgan a «defender el régimen» no incluya respuestas totalitarias a las demandas de libertad.

El unipartidismo en la patria de Martí, y en cualquier otro país, solo puede sobrevivir con extremas privaciones de libertad, que en el caso de Cuba incluye severas restricciones a la iniciativa privada que se prometió eliminar para luego insistir en una centralización de Estado que hace tiempo fracasó, postrando la economía y multiplicando las penurias de los gobernados.