Ya gloriosa en Arawak… la Chiva Gloria

la chiva

Si preguntaran cuál es la peor forma de arte en República Dominicana, la respuesta sería prácticamente unánime: el arte público. Las muy pocas excepciones no bastan para cambiar la opinión y la situación. No obstante, de vez en cuando, una propuesta enciende una luz de esperanza, y ahora surgió una iniciativa distinta, original, insólita: la chiva Gloria. Desde que se escucha esa locución, antes de conocerla visualmente, intriga y llama la atención, y cuando la descubrimos en su primor y primera realización, se convierte en encanto.

¿Por qué primera realización? Es que apenas empieza la primera camada de la chiva con sus chivitas… Sin embargo, el proyecto –artístico, urbano y social– surgió hace varios años como idea de la Fundación Arawak y ha tomado cuerpo… el de la chiva Gloria. Se juntaron varias personas, entre las cuales se destacan la galerista Mildred Canahuate y el maestro Antonio Guadalupe, preguntándose cómo podía mejorar el desastroso arte público, cómo contribuir a llenar ese vacío y agregarle más fines educativos.

Así nació la Chiva Gloria, que merece mayúsculas, ¡e increíblemente ha cobrado vida cual un personaje de la criollidad nuestra! Lo ha hecho con tanta energía que la vemos creciendo y multiplicándose, a la vez símbolo popular y obra de arte.

La Chiva Gloria y sus crías. La humilde chiva, hospedada en la galería Arawak, es hoy una escultura de cinco pies de alto y cinco de ancho, realizada en fibra de vidrio sobre un armazón de metal. Tiene por autores a los escultores Rotellini –padre e hijo– y al pintor Antonio Guadalupe, que la concibió, hizo el diseño de la pieza y la pinceló: hocico, pelambre, patas, cola, ubre impresionante. ¡Una verdadera alegoría de la fertilidad!

La atracción comienza por la mirada bizca, que vuelve al personaje extraño, compasivo y cómico. Pues esa protagonista –otrora de cuentos y canciones– ha sido hecha con gran sentido del humor y, al descubrirla, provoca una carcajada, expresión inicial de un “golpe de corazón”. Luego, sus formas rechonchas y armoniosas, su colorido, vivo y tierno, los dibujos y grafismos de autoría inconfundible que la recorren, completan la seducción. El espectador quisiera hasta acariciar ese animalote… fuera de serie.

Pero continúa el deslumbramiento, con 25 miniaturas de la chiva grande para colección, ejecutadas a mano, ¡y dan ganas de adquirirlas!

Once chivas “monumentales” más seguirán a esa primeriza, y –Guadalupe incluido– serán, pues, doce artistas dominicanos los encargados de pintar sus respectivas chivas y crías con motivos acordes con temperamento, identidad y tema, por supuesto.

La determinación de los elegidos va a ser rigurosa.

Origen y destino. El origen de la Chiva Gloria se remonta al 1998 con la “Cow Parade”, exhibición internacional itinerante de esculturas de vacas, luego subastadas con fines benéficos, y otros proyectos similares, ya que los animales han sido –y siguen siendo– fuente de inspiración. Ahora bien, esas iniciativas nunca se limitan a un divertimiento artístico, sino que persiguen objetivos de preservación y provecho comunitario.

Así sucede con la Chiva Gloria que Mildred y sus colaboradores quieren convertir en escultura que va a instalarse en las ciudades y /o las va a recorrer. La ambición es aun mayor, volviéndose la chiva una viajera por el Caribe. ¡Al fin se tendrá una muestra de arte urbano, ejemplar y de buen gusto, innovador e impactante para todos, fortaleciendo la identidad cultural! Pero además, conlleva un programa educativo con talleres –de modelaje y dibujo– para los escolares, publicaciones, becas de estudios, y producción de hermosos artículos –¡en base a la chiva!– cuya venta a precios muy accesibles aumentará el fondo benéfico… y ayudará a la continuación del proyecto.

Solamente nos queda anhelar que los amantes del arte, los coleccionistas, los decoradores, los mecenas se hagan copartícipes de tan excelente empresa creativa. ¡Amigos de la Chiva Gloria, somos todos!.