¡Ya si llegamos! bandas criminales binacionales

asesino dibujo

El ardid ha sido empleado en múltiples ocasiones. Embestir un vehículo en movimiento, especialmente cuando al volante se encuentra una mujer, generalmente en horas de la noche, ha sido motivo de cobardes atracos, e inclusive, causa de muerte cuando el conductor ha enfrentado a los delincuentes. Por eso, es recomendable, si el lugar esta a oscuras, seguir y detenerse en donde haya un grupo de personas y suficiente luminosidad. En mi caso, le he aconsejado a mi esposa e hija, que si les sucede un acontecimiento en el cual su vehículo ha sido chocado por detrás, que continúen la marcha sin importar las advertencias ni las consecuencias que esa acción conlleva. De todas maneras, el que choca por detrás, suya es la culpa.
La doctora Zoila Martínez fue víctima de una banda criminal que operan conjuntamente dominicanos y haitianos. Lo peor de su caso fue la participación de ex policías, dos de ellos condenados a veinte años de prisión e inexplicablemente gozando de libertad. Es común el refrán que expresa: “entre bomberos no se pisan las mangueras”. Esto mismo sucede entre los miembros de las fuerzas castrenses, muy en especial entre los policías, que son los que custodian las prisiones. Basta de un comportamiento de aparente buena conducta, para que a estos reclusos se les conceda la libertad condicional, apadrinados por jueces corruptos que por sobornos les imponen medidas de garantías económicas, las cuales son violadas con facilidad.
El vehículo fue introducido en Haití vía el puesto fronterizo de Pedernales. Esto no pudo ocurrir sin tener que presentar los documentos, tanto del vehículo como del conductor. Por lo tanto, tuvo que haber una connivencia entre funcionarios de migración y los supervisores de las aduanas, tanto dominicanos como haitianos.
Se cree que el enlace y coordinador de la operación fue el haitiano Michael Lindor, un conocido delincuente reincidente en la sustracción de vehículos de motor, para desguazarlos y venderlos por piezas en Haití.
Según fuentes policiales, el cabecilla de la banda es Euddy Roa García, quien llegó a ostentar el grado de teniente en la Policía Nacional. Su cómplice, Marcos Alejandro Cabrera Ortiz, ha sustraído vehículos y cometido robos a mano armada en la Costa Norte.
La Defensora del Pueblo tuvo mejor suerte que lo acontecido al malogrado periodista Blas Olivo, cuya jeepeta le fue arrebatada a punta de pistola, disparándole luego cuatro balazos que le segaron la vida, al parecer, por miedo a ser reconocidos, ya que tenían un tiempo operando en la autopista Duarte.
En otra ocasión, en la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), una camioneta de servicio fue robada. En ese entonces, se acudió al Jefe de los Servicios Turísticos (Cestur), el general Amílcar Fernández, quien alertó inmediatamente los puestos de verificación fronterizos y la camioneta fue recuperada cuando intentaba pasar por el puente de Dajabón.
Mientras la justicia siga operando con lenidad, la policía nacional incorporando en sus filas imberbes sin valores éticos y los talleres de mecánica no sean debidamente supervisados, existirán siempre los denominados “junkers”, verdaderos “cementerios de automóviles” en donde la mayoría de las piezas provienen del “canibalismo” de vehículos robados, las cuales serán de difícil identificación, salvo cuando se trata de motores o de chasis que tienen impresas sus numeraciones de fábrica.
La justicia debe ser más flexible con aquellos ciudadanos que por defender a otros, se han visto involucrados en labores de salvamento con el desenlace de resultar heridos los atracadores. Entonces, al delincuente se le protege bajo el argumento que se le están violando los derechos humanos y el defensor debe enfrentar cargos judiciales. Palo si bogas, palo si no bogas. O tratamos con manos dura a los delincuentes -sin importar que sean extranjeros- o los ciudadanos tendremos que constituirnos en nuestros propios defensores, sin importar a los medios de protección a los cuales podamos recurrir. Esto incrementará la violencia, pero ésta solo se podrá combatir con educación intensiva, o por el método que aplicaba Petán Trujillo, quien afirmaba que: “tranquilidad viene de tranca y paz viene de palo”.