Yemen no sale del caos

Periodista. Jose Ñuñez

Yemen tiene años sumergido en el caos. A inicio de 2012, bajo los estertores de la llamada “Primavera árabe” que convulsionó Medio Oriente y el Gran Magreb e hizo rodar las cabezas de los presidentes Ben Alí, de Túnez; Hosni Mubarak, de Egipto, y Moamar Gadafi, en Libia, Yemen se lanzó a las calles y obligó a renunciar al entonces presidente Alí Abdalá Saleh, quien tenía 33 años, pues gobernaba a los yemeníes desde el 1978, chupando la teta de esta compleja República de 25 millones de habitantes ubicada entre Oriente Próximo y África. Ahora, el presidente, Abdo Rabu Mansur Hadi, quien en febrero huyó de Adén, capital de Yemen, ha abandonado el país y se ha refugiado en un país vecino, ante el avance de una milicia chiíta llamada “hutíes” que quieren el poder. ¿Pero quiénes son los hutíes?

Los hutíes.- Llamados “Ansar Allah” (Partidarios de Dios), son un grupo de musulmanes chiítas que siguen una rama del Islam conocida como “zaidismo”. Los zaidíes surgieron en el siglo VIII y reconocen a los cuatro primeros imanes (califas para los sunitas) del Islam, como el restos de los chiítas, pero rechazan al quinto, a Mohammad al-Baqir, y en su lugar reconocen a su hermano, el imán Zayd ibn Alí, quien se rebeló contra el poder Omeya. El nombre de “hutíes” fue adoptado en 2004 del apellido de su líder de entonces, Husein Badrudin al- Huti. Hoy son dirigidos por su hijo, el clérigo Abdelmalek al-Huti. Los zaidíes, que tienen sus bastiones al norte, representan entre el 30 y el 50% de la población de Yemen.

¿Y por qué pelean?.- Los hutíes, de quienes se dicen son apadrinados por Irán que se identifica con su chiísmo, y condenado por Arabia Saudita (sunita) y que en estos momentos los bombardea en Yemen, han escenificados movilizaciones en los últimos años. Una gran protesta fue la del 2009 y otra en 2011 cuando cayó Saleh. Luego con Hadi iniciaron un diálogo que fracasó en enero de 2014. En el actual levantamiento, los hutíes piden más participación en el gobierno, un acuerdo anti-corrupción y el retorno al diálogo de 2014. Ojalá la crisis amaine pronto, pues los movimientos de Arabia Saudí e Irán repercuten en el precio del petróleo, fiera dormida, por ahora.