Yo conceptualizo, tú conceptualizas, ellos…

JOSÉ BÁEZ GUERRERO
j.baez@codetel.net.do 
La oposición insiste en tratar de desmeritar la capacidad y elocuencia del Presidente, sacando de contexto su razonamiento de que la relativa incapacidad para conceptualizar de otros candidatos hace innecesario, a su juicio, un debate electoral. Estoy en desacuerdo con el Presidente, no en cuanto a su juicio sobre los candidatos del PRD y el PRSC, sino porque creo que sí debió aceptar la invitación a debatir directamente.

Pero, ¿ofendió el Presidente al ingeniero Vargas Maldonado o al señor Aristy Castro con su juicio? Creo que no, puesto que simplemente con escuchar sus discursos se comprueba que todas sus oraciones expresan ideas concretas, en vez de forjar conceptos, ideas o pensamientos, después de analizar la circunstancia o problema al que se refieren. Lo de los insultos entre políticos es una vergüenza nacional.

¿Cómo es posible que un funcionario califique como “perros” al candidato del PRD y a un expresidente? ¿Y cómo puede ser que ese expresidente, para responderle al deslenguado ministro, en vez de ponerlo en su puesto con altura, simplemente lo califique de “chopo”? ¡Ave María Purísima!

Es frecuente oír que alguno de los parlanchines que vive de la discutidera partidista se lamenta porque el adversario dizque ofende a su inteligencia. Cualquiera creería que se trata de físicos nucleares de la NASA a quienes algún insolente ha ocupado explicándoles la receta del mangú.

Pero lejos de ello, la supuesta inteligencia ofendida casi nunca posee obras en su aval. A los adversarios del presidente Fernández les mortifica su parsimoniosa corrección y decencia humana. Muchos que alegan que su inteligencia está ofendida, nunca se molestaron con horrores públicos expresados por otros políticos. Peor aún, unos días después de un discurso del 2006, un expresidente reafirmó su atipicidad al declarar a la prensa, como en un retozo de muchachos, que varios funcionarios públicos no son más que unos “azarosos”. Nadie se ofendió, ni los brutos.

El cómico Groucho Marx advertía que alguna gente parece idiota y habla como idiota, y en esos casos uno no debe dejarse engañar, pues casi siempre resultan ser realmente idiotas. ¿Será posible insultar la idiotez ajena? Si sus críticos tienen razón, y Leonel no es ningún ser extraordinario ni excepcional, deberían hacer oposición de otra manera, porque aún con las limitaciones que le imputan, el presidente Fernández luce estar en una galaxia distinta que ellos.