Balaguerismo en la UASD

Balaguerismo en la UASD


El lunes 6 de septiembre de 1976, seguidores del presidente Joaquín Balaguer dieron a conocer la formación del Movimiento Estudiantil Duartiano (MED) en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), deseando participar en las elecciones del día 16 en su sede central y centros regionales para escoger los delegados a los organismos de cogobierno -incluido el Consejo Universitario- y los directivos de la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED).

Era el primer grupo balaguerista que se formaba dentro de ese alto centro de estudios desde la irrupción del Movimiento Renovador en 1965 y surgía -según el documento depositado por su comité gestor ante la Comisión Electoral Universitaria- con el lema: “¡Estudiar, amar y triunfar!”, aspirando a ser “faro de luz que ilumine las filas de la heroica juventud dominicana en su marcha ascendente por los caminos del amor, la paz, el estudio y el progreso”, para abastecerla de “todos los recursos materiales y espirituales necesarios para el logro de sus objetivos”.

La directiva de esta nueva organización estaba encabezada por los bachilleres José A. Sánchez, presidente; Martin Vásquez Rosario, secretario general y Sergio Acevedo, secretario de prensa y propaganda, acompañados de Juan de la Rosa, Vinicio Abreu, Ramón B. Castillo, Julio Daniel Santos, Juana Peguero, Andrés Julio Vásquez, Pablo Ernesto Peña, Javier Jiménez, Mercedes Coste y Daniel Calderón.

Su asesoramiento estuvo a cargo de Clemente Anderson Brandel, estudiante de décimo semestre de la escuela de Derecho; Félix Ramón Hernández Brito (mejor conocido por el apodo de Vargas Vila), quien concluía su carrera de ingeniero civil; Máximo Padilla Zayas, secretario estudiantil de la Juventud Reformista, y David Anselmo Balcácer Castillo, conocido líder juvenil mocano.

El colectivo citado hizo las diligencias pertinentes para participar en los comicios convocados, pero se enteró el 8 de septiembre que la Comisión Electoral había “recibido por escrito informaciones de bachilleres que aparecen inscritos en las listas del MED, negando sus firmas”, extraídas presuntamente de las nóminas de becarios del Gobierno y de los beneficiarios de los planes sociales de la llamada Cruzada del Amor, que dirigía la señora Emma Balaguer de Vallejo (hermana del primer mandatario de la nación).

Esa novedad comenzó a circular luego de que el secretario de dicha comisión, doctor Carlos Temístocles Roa, informara que, a la luz del reglamento vigente, la Dirección de Registro y Coordinación Académica estaba depurando las listas cuestionadas para proceder a evaluar la magnitud de la anomalía encontrada y el daño que le estaría ocasionando al grupo interesado en incidir en la vida universitaria. El funcionario académico aseveró entonces que el arbitraje electoral se haría en base al referido reglamento y al carácter democrático de la universidad, una institución que nunca ha tomado en cuenta la ligazón partidista de sus integrantes porque “tiene su filosofía y se rige por normas y principios que deben ser respetados, cuyo cumplimiento es obligatorio para todos».

Un día después los dirigentes del MED se presentaron al público en una actividad de promoción de sus siglas y de sus colores (rojo, verde y mamey), desarrollada en el área de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, donde sostuvieron ser “gente de paz” deseosa de convivir con la familia uasdiana, porque si en su seno “se proclama la libertad de las ideas debe admitirse la presencia de cualquier movimiento político estudiantil, no importa la ideología que tenga” y “debe prevalecer la libertad de asociación”.
Actividad conflictiva

El jueves 9 de septiembre, en horas de la noche, diversos individuos armados y a bordo de cuatro vehículos oficiales penetraron en el recinto universitario a custodiar y proteger a varios propagandistas del MED que -en contraste con la prédica de sus directivos- estropeaban carteles, banderas y afiches de sus oponentes, mientras colocaban los suyos a la vista de numerosos testigos, entre los que figuraba el bachiller Antonio Medina Calcagno, uno de los líderes de la Unión Nacional de Estudiantes Revolucionarios (UNER) y principal denunciante.

La respuesta a ese hecho no se hizo esperar, puesto que el 10 de septiembre decenas de estudiantes orientados por la FED, presidida por Radhamés Abreu y Abreu, marcharon en ese mismo escenario coreando la consigna “Los balagueristas fuera de la UASD” y el exsecretario general de dicho gremio Juan Emilio López Féliz descartó ante los medios informativos la posibilidad de que el cuestionado grupo fuera admitido en los organismos universitarios porque para pertenecer a ellos “tendría que estar interesado en la búsqueda de la verdad, proyectar el porvenir y ser democrático”, lo que contradecía -según su criterio- sus concepciones oscurantistas y reaccionarias.

El tema fue conocido el 12 de septiembre por el Consejo Universitario, que examinó el desarrollo de la actividad proselitista recién iniciada, ratificó la resolución de la Comisión Electoral de rechazo a la solicitud de reconocimiento del grupo en formación y respaldó al rector, doctor Guarocuya Batista del Villar, quien autorizó la demolición de su caseta de propaganda, haciendo caso omiso a la protesta de los jóvenes balagueristas que calificaron de “arbitrario y violatorio de los principios estatutarios de la UASD” el procedimiento utilizado para excluirlos del proceso electoral y exhortaron a los estudiantes a abstenerse de ir a las urnas.

Esa línea abstencionista fue reiterada en una asamblea del MED, efectuada durante la mañana del jueves 16 de septiembre en el Teatro Agua y Luz, del Centro de los Héroes, Distrito Nacional, pero no tuvo la acogida deseada debido a la masiva afluencia de estudiantes a las mesas de votaciones ese día, donde ejercieron el sufragio de manera ordenada pese a la repercusión pública del violento incidente provocado por el dirigente reformista Ramón Antonio Henríquez (Jando), quien portando un revólver intentó penetrar al Centro Universitario Regional del Nordeste (CURNE), de San Francisco de Macorís y fue repelido por una lluvia de piedras que destrozó el cristal delantero de su automóvil.

Entonces votaron unos 17 mil estudiantes de un total de 28 mil inscritos y resultó electo como secretario general de la FED el bachiller Roberto Santana, quien superó a sus oponentes Manuel Aridio Fermín, del Frente Estudiantil Flavio Suero (FEFLAS); Tony Raful Tejada, del Frente Universitario Socialista Democrático (FUSD), Celedonio Jiménez Santos, del Bloque Revolucionario Universitario Camilista (BRUC); Aquiles Valdez, de la Fuerza Juvenil por el Socialismo (FJS) y Víctor Medina, de la Juventud Comunista (JC) y la Liga de Juventudes Democráticas (LIJUDE).

Ese mismo jueves el periódico Última Hora publicó un editorial denominado “¡Que nadie tire la primera piedra!”, donde advirtía a los dirigentes del MED que debían abandonar cualquier incitación a la violencia si realmente les interesaba mantenerse con cierta beligerancia en el movimiento estudiantil y que la sociedad no los viera “como una agrupación artificiosa, primero haciendo el papel de oveja y luego el de lobo”.

Ese editorial admonitorio y persuasivo interpretó el sentir de la ciudadanía que reclamaba la restauración urgente de la tolerancia y el orden en la UASD, aunque no caló lo suficiente en el ánimo de los orientadores de la agrupación balaguerista, quienes desaprovecharon la ocasión para meditar sobre la realidad universitaria y así poder inducir a la dirigencia del MED a variar la errada estrategia que había deteriorado su imagen de manera irreversible dentro del movimiento estudiantil.

La percepción de la vocación bélica del MED aumentó su magnitud a principios del mes octubre, cuando el Consejo Universitario sancionó drásticamente a varios de sus dirigentes -entre ellos al mentado Vargas Vila- por alegada responsabilidad en la sangrienta balacera perpetrada el 29 de septiembre en la periferia de la Facultad de Humanidades, donde tres estudiantes y un vendedor de frío-frío resultaron heridos.

Como consecuencia de ese grave incidente fue repudiado el bachiller Clemente Anderson Brandel, quien fue sacado el 22 de octubre de un aula donde tomaba un examen final en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas y al momento obligado a abandonar el recinto protegido por profesores que evitaron otro lamentable episodio.

MED sale de la UASD

Después del incidente descrito, la presencia del MED se esfumó de la UASD, pues su voz apenas se escuchaba a través de los medios informativos donde exponía los agravios infligidos a sus seguidores y su ajetreo se había limitado a promover la eliminación del Colegio Universitario por ser “una irresistible carga económica” y la “fiesta de la confraternidad”, que celebró el 18 de diciembre en el local de la Hermandad de Pensionados de las Fuerzas Armadas, dando inicio a las festividades navideñas.

En enero de 1977 el MED se concentró en la tarea de hacerse sentir en la escuela pública, enviando el sábado 15 a doce activistas de esa entidad al liceo secundario Unión Panamericana, en el Distrito Nacional, quienes lograron burlar la vigilancia del mayordomo Luis Paulino Diloné y -luego de trepar la verja frontal- entraron al edificio y colocaron en sus paredes letreros con sus siglas y abundante propaganda con la efigie del presidente Balaguer.

Así dieron a conocer su decisión de incidir en esa escuela de educación media y más adelante en los liceos Juan Pablo Duarte, de la ciudad capital, Elías Rodríguez, de la ciudad de Bonao y Luis Ernesto Gómez Uribe, del municipio de Jarabacoa, procurando ampliar su membresía y dejar atrás su amarga experiencia en la UASD.

Radhamés Abreu y dirigentes del Feflas

Esa acción fugaz irritó a los alumnos afectados, quienes, al retornar a clases después del obligado descanso de fin de semana, hicieron una movilización de protesta donde lanzaron la consigna: “¡Liceo progresista sin balagueristas!”, mientras el director del plantel escolar, licenciado Ángel Landis Mercedes, calificaba de vandálica la incursión del MED en sus predios y solicitaba a la Secretaría de Estado de Educación que tomara “las medidas de lugar para evitar que acciones de esa naturaleza volvieran a ocurrir”.

El referido director reveló que los brigadistas del grupo balaguerista irrumpieron en el liceo Unión Panamericana cuando no estaba laborando y desacataron las reglas establecidas, ya que “nunca había sido embadurnado con letreros políticos en sus paredes”, en razón de que la propaganda de los grupos estudiantiles se colocaba de forma organizada en un mural que existía en ese local educativo.

Esa queja fue acogida por el secretario de Educación, doctor Leonardo Matos Berrido, quien en un comunicado dado a conocer por la oficina de Relaciones Públicas de la Secretaría de Estado de Educación rechazó con energía la incursión del MED en el referido liceo, advirtiendo que “la función de la escuela de formar la juventud dentro de un ambiente de higiene y seguridad, con un sólido concepto de disciplina, moral y respeto hacia los valores del hombre y la Patria no puede ni debe ser desviada por las intervenciones de grupos políticos, de cualquier ideología o color”. También reprobó el embarre de las paredes de los liceos públicos por constituir “una desconsideración a la escuela, a los maestros y a los estudiantes que venían dando una notable colaboración para la higiene de los locales escolares”.

Esa declaración frenó de manera definitiva las actividades del MED, al provenir de la principal figura educativa del país y alto dirigente del Partido Reformista; además de componente del círculo íntimo del presidente Balaguer.

Por esa razón, la dirección de dicho grupo reaccionó molesta, publicando el 15 de enero un documento en los diarios nacionales, donde se preguntaba si “¿se habrá confundido tanto el señor secretario con la propaganda de los políticos que ya es incapaz de distinguir a los amigos de los enemigos, lo bueno de lo malo y lo verdadero de lo falso?”.

Finalmente, se debe saber que fue el secretario general adjunto del Partido Reformista, señor Jorge Guarionex Lluberes Montás, quien dio la estocada mortal al controversial grupo universitario, cuando afirmó el jueves 20 de enero de 1977 que su organización política nunca lo había respaldado, ya que llevaba casi un año organizando dentro de la UASD y en las escuelas públicas el Frente Estudiantil Reformista (FER), que contaba con 3,500 afiliados, que calificó de individuos “serios, de capacidad probada y de mentalidad bastante liberal, pero siempre sujetos a la férrea disciplina que les está imprimiendo el partido”.

Igualmente aseguró que “ninguno de los miembros del FER en formación se ha apartado ni un ápice de los lineamientos del Partido Reformista. Nosotros no apoyamos grupos que puedan dedicarse al bandolerismo político”.

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