Confiando en su verdugo: el drama de una víctima de violencia intrafamiliar

Confiando en su verdugo: el drama de una víctima de violencia intrafamiliar

Se llama Carla y tiene 16 años. Su nombre es ficticio para proteger su identidad. A Carla le gusta la escuela, quiere ir a la capital y ser cirujana. Habla con mucha vergüenza, no se expresa con facilidad, es algo tímida y retraída. No es para menos. Esta hermosa niña de pelo largo, ondulado y rubio sufrió violencia sexual desde temprana edad. 

Todo inició cuando un pariente se la llevaba a un pequeño colmado ubicado en un pueblo lejano en San José de Ocoa. Una barra típica de los campos donde puedes encontrar arroz pero también ron y música a alto volumen. Su cara angelical servía de anzuelo para atraer a los clientes. Estos, le pasaban la mano cuando ella despachaba el pedido, sin ninguna recriminación de los adultos.   

Pero fue su tío y el padrastro de su madre, que abusaron de ella. Carla, fue sometida a relaciones sexuales forzadas antes de sus 12 años. Sus padres nunca se enteraron hasta el último abuso sexual que sufrió en el 2020. Tras ser tratada psicológicamente, confesó lo ocurrido.   

La pobreza extrema en esa zona, obligaba a que sus padres pasaran largas horas de trabajo labrando la tierra que dejó su abuelo como herencia. Mientras, Carla, mayor de tres hermanos cuidaba de ellos en su casa cobijada de zinc y piso de cemento con algo de color.

Al acecho, un adulto -del que se espera debe proteger a los pequeños- se ganaba la confianza de la niña poco a poco.   

Un día, este hombre, conocido de la familia y acostumbrado a dar dulces a los niños – también a ella para no levantar sospecha- la sacó de su casa con rumbo desconocido sin el consentimiento de sus padres, quienes nunca pensaron vivir esa pesadilla, pues la gente noble de los campos cree que todos tienen buenas intenciones.

El victimario, que la vio crecer, la raptó y abusó de ella durante más de una semana. Su padres, ignorantes, con viejas costumbres de que las niñas en esa edad se “juyen” de la casa, confiaban en que la menor retornaría sola, no obstante, dieron parte a las autoridades.

Tras una intensa búsqueda y la fuerte presión por parte de la familia de la menor sobre los parientes de este verdugo que triplicaba la edad de Carla, finalmente, el hombre conocido como “Mártires”, abandonó a la adolescente en Barahona, en casa de un hermano y huyó.

No se sabe el paradero de este hombre pero según versiones, su intención era cruzar la frontera con la menor, ya que este es un nacional haitiano.

Carla, fue entregada a sus padres por agentes de la Policía en esta provincia y desde entonces vive con otros familiares en un ambiente sano para su desarrollo.

Ahora Carla, se enfoca en terminar el bachillerato pero aún enfrenta un desafío que intentan resolver sus tutores. A sus 16 años, esta adolescente aún no está declarada. Su madre tampoco, lo que hace más compleja la situación. El Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia, Conani, con asiento en San José de Ocoa inició el proceso pero aún no han dado respuesta.

Su vida es un ejemplo de la falta de oportunidades, de la vulnerabilidad que viene de la pobreza y aunque está a salvo, en sus ojos es evidente las consecuencias de la violencia sexual y psicológica intrafamiliar que sufrió por años.

El caso de esta joven adolescente, es solo uno de los tantos abusos contra menores en la República Dominicana quedando sin pena y sin gloria a falta de la ejecución de políticas públicas efectivas.

Como ella, miles de niñas, niños y adolescentes han sido víctima de violencia no solo sexual, sino también, maltrato físico por parte de familiares, incluyendo de sus progenitores.

Este problema ha afectado a más de 2 mil 800 menores de edad en los últimos 9 años.

Otros casos de violaciones y abuso infantil en enero y febrero  

Un ejemplo de esto, son los más de cuatro casos de niñas y niños que han sido torturados, violados y asesinados por sus parientes en lo que va de año.

El primero, ocurrido el pasado mes de enero. Un  menor de 8 años de edad murió luego de ser torturado durante varios días por su tía y la pareja de esta, en Verón. De acuerdo con el informe del médico, el infante recibió heridas múltiples en diversas partes del cuerpo, que abarcó toda su anatomía; “mostrando signos de tortura y mutilación, además de ciento cuarenta y siete (147) heridas, shock hemorrágico, shock hipovolémico, shock séptico, con seis pérdidas dentales”. La imputada (su tía) utilizó un cuchillo, un machete, un cable para amarrarlo y herramientas para propinarle los golpes.

Otro hecho que consternó a la nación, ocurrió en Barahona. Una  niña de dos años fue violada y asesinada por su padrastro, en un hecho ocurrido la madrugada de este miércoles 7 de febrero en el barrio Birán.

Según lo informado por la médico Pediatra, la infante presentaba hematomas a nivel de abdomen, espalda y la región lumbosacra, trauma en el cuello que parecían antiguos. Además, «el área perianal estaba totalmente comprometida».

Por el hecho fue apresado Dorkie Antonio Mesa Matos (Trujillo), quien admitió que lo hizo por venganza contra la madre de la niña, quien es su pareja.

Menores de edad son los más vulnerables a ser víctima de violencia

De acuerdo con el informe regional de UNICEF, denominado “Un perfil estadístico de la violencia contra los niños, niñas y adolescentes en América Latina y el Caribe”, publicado en el 2022, en la República Dominicana, el 64% de los niños entre 1y 14 años ha sufrido violencia física o psicológica de sus cuidadores, y la cifra aumenta a 70% en las edades comprendidas entre los 3 a 4 años.

Además, este estudio revela que casi 2 de cada 3 niños, niñas y adolescentes, de edades comprendidas entre 1 y 14 años, en la región experimentan disciplina violenta en el hogar.

Este panorama no es diferente en los países de la región. La tasa regional de homicidios de niños, niñas y adolescentes es cuatro veces mayor que la media mundial. Siendo esto la principal causa de muerte entre los adolescentes de 10 a 19 años.

Sobre estos duros números,  el director regional de UNICEF para América Latina y el Caribe, Youssouf Abdel-Jelil, indicó que “Es terrible que la mayoría de los niños, niñas y adolescentes de América Latina y el Caribe estén expuestos a la violencia casi desde su nacimiento y, a menudo, por las personas en las que más confían: sus padres, cuidadores, compañeros y vecinos”.

¿Qué dice el código del menor o ley 136-03?

Aunque la ley 136-06 es clara sobre los derechos y deberes de los menores de edad en el país,  aún existen grandes desafíos para que los niños, niñas y adolescentes en estado de vulnerabilidad  en República Dominicana,  les sean garantizados  tener una infancia con acceso a educación de calidad, acceso a la salud de manera y sobretodo que vivan en un ambiente seguro.

Donde todo adulto que viva en concubinato con un menor de edad sea perseguido y castigado, que pese a que lo prohíbe la ley 1-21, en su artículo 144, este flagelo continúa normalizándose en los barrios y pueblos del país ante la mirada impávida de las autoridades.

Realidad del matrimonio infantil en RD  

De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), en su último informe publicado el pasado año 2023, la República Dominicana, tuvo una reducción de un 5 % en las uniones tempranas, pasando de un 37 % a un 32 % entre el 2014 y 2019.  Cifras que resultan ser  alarmantemente altas.

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