Queja formal
Fanáticos protestan por los precios de las entradas para el Mundial 2026
Tras la fuerte reacción de los aficionados en diciembre, la FIFA redujo el precio de algunas entradas a 60 dólares por ronda hasta la final, que los equipos podían distribuir entre sus seguidores más fieles.
Trofeo de la Copa Mundial FIFA 2026
Los aficionados al fútbol han presentado una queja formal ante la Comisión Europea contra la FIFA por los precios de las entradas para el Mundial.
Football Supporters Europe (FSE) anunció el martes que, junto con la organización de consumidores Euroconsumers, alega que el organismo rector del fútbol mundial ha abusado de su posición para imponer precios excesivos.
FSE acusó a la FIFA de una "traición monumental" en diciembre, cuando las entradas salieron a la venta general con precios que oscilaban entre los 140 dólares para los partidos más baratos de la fase de grupos y los 8.680 dólares para la final. Las entradas más baratas para la final costaban 4.185 dólares, pero todos los precios están sujetos a cambios, ya que la FIFA está implementando precios dinámicos por primera vez en el Mundial organizado conjuntamente por Estados Unidos, Canadá y México.
"La FIFA tiene el monopolio de la venta de entradas para el Mundial de 2026 y ha utilizado ese poder para imponer condiciones a los aficionados que jamás serían aceptables en un mercado competitivo", declararon FSE y Euroconsumers en un comunicado conjunto.
Tras la fuerte reacción de los aficionados en diciembre, la FIFA redujo el precio de algunas entradas a 60 dólares por ronda hasta la final, que los equipos podían distribuir entre sus seguidores más fieles.
Además de los precios exorbitantes, FSE también denunció que la FIFA empleó tácticas de venta agresivas y criticó la falta de transparencia del proceso.
La organización ha solicitado que se congelen los precios durante la próxima ronda de ventas en abril y que se elimine la fijación dinámica de precios para la venta a aficionados en Europa.
«La fijación dinámica de precios convierte la fidelidad de los aficionados en una guerra de pujas, infla los costes sin valor añadido y excluye a muchos seguidores», declaró Els Bruggeman, directora de políticas y cumplimiento normativo de Euroconsumers.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, afirmó en enero que la demanda de entradas equivalía a «1000 años de Mundiales a la vez». Añadió que se agotarían las entradas para los 104 partidos del Mundial, lo que significa que «probablemente se revenderán a precios aún más altos».
FSE también criticó la plataforma oficial de reventa de la FIFA, donde se han visto entradas listadas muy por encima de su precio original y de la que el organismo rector se queda con el 30 % de cada venta.
«La FIFA se basa en cifras de ventas no confirmadas para justificar sus prácticas abusivas con las entradas, cuando en realidad no deja otra opción a los aficionados más fieles: pagar o quedarse sin ellas», declaró Ronan Evain, director ejecutivo de la FSE.
La FIFA comunicó a Associated Press que no había recibido formalmente la queja. Añadió que, como organización sin ánimo de lucro, los ingresos del Mundial se reinvirtieron para impulsar el fútbol.