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Trabajadoras del hogar en RD: derechos, retos y lo que aún falta
Las cifras revelan que este sector representa alrededor del 5.5% de la ocupación nacional y más del 12% de la fuerza laboral femenina
Trabajo doméstico.
El trabajo doméstico remunerado en República Dominicana continúa siendo uno de los sectores más vulnerables, marcado por bajos salarios, escasa formalización y limitaciones en el acceso a la seguridad social. Aunque más del 90% de quienes lo ejercen son mujeres, aún persisten brechas significativas en derechos laborales y reconocimiento institucional.
Las cifras revelan que este sector representa alrededor del 5.5% de la ocupación nacional y más del 12% de la fuerza laboral femenina. Sin embargo, los ingresos promedio rondan apenas los RD$7,000 mensuales, muy por debajo de otros segmentos de la economía.
En el estudio Trabajo Doméstico Remunerado en República Dominicana: Retos y Desafíos en el Contexto del COVID-19, elaborado por la Oficina Nacional de Estadística (ONE) y sustentado en la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo (ENCFT, 2019), se advierte que la pandemia provocó una caída del 31% en la ocupación y que más del 11% de las trabajadoras domésticas vive en pobreza extrema. Estas fuentes subrayan la urgencia de políticas públicas que garanticen condiciones dignas.
Principales retos
• Formalización de contratos y acceso pleno a prestaciones sociales.
• Inclusión en el sistema de riesgos laborales y pensiones.
• Reducción de la brecha salarial de género.
• Reconocimiento social del aporte de las trabajadoras en la economía de cuidados.
Avances recientes
Durante la pandemia, muchas trabajadoras accedieron a programas sociales como Comer es Primero, Bonogas Hogar y Bonoluz, además de jornadas de afiliación al régimen subsidiado de salud. Después de ese colapso beneficios similares a este siguen siendo parciales y no sustituyen la necesidad de un marco laboral más robusto.
Lo que falta por hacer
La ratificación plena del Convenio 189 de la OIT, que establece estándares internacionales para el trabajo doméstico, es uno de los pasos pendientes. Su implementación permitiría garantizar vacaciones, cesantía, seguro de riesgos laborales y mejores condiciones de empleo.