Debate-Legado
Para los seguidores de César Chávez, una pregunta dolorosa: ¿qué hacer con su legado?
Chávez construyó una reputación nacional organizando en los campos.
Trabajadores sacan un busto de César Chavez en el Parque César E. Chavez de Denver, el 19 de marzo del 2026. (AP foto/Thomas Peipert)
Antonio Bustamante ha conservado una acuarela del líder sindical César Chávez durante más de 35 años, colgándola en la pared de su despacho de abogados en Yuma, Arizona. De joven, Chávez lo conmovió y ayudó a organizar a trabajadores antes de unirse a su equipo de seguridad.
Como muchos otros, Bustamante debe ahora conciliar al hombre que adoraba con las acusaciones de que manipuló y abusó sexualmente de mujeres y niñas.
“Estoy tratando de averiguar cómo, emocional e intelectualmente, podré entender mi percepción de él como un hombre extremadamente bueno”, declaró Bustamante, con la voz cargada de emoción, “en comparación con estas cosas que se dice que hizo”.
Chávez construyó una reputación nacional organizando en los campos. Junto con Dolores Huerta —también una de sus víctimas— cofundó el sindicato United Farm Workers, encabezó una huelga de hambre, un boicot a la uva con trabajadores agrícolas filipinos y, con el tiempo, presionó a los productores para que negociaran mejores salarios y condiciones de trabajo para los trabajadores agrícolas mexicoestadounidenses.
Casi dos semanas después de un reportaje de The New York Times que detalla acusaciones de abuso sexual, comunidades y grupos de derechos en todo el país todavía intentan determinar cómo debería ser recordado. Su nombre e imagen ya han sido borrados de monumentos, calles y murales en todo el país.
La persona vs su legado
Bustamante contó que se enteró de las acusaciones cuando un viejo amigo lo llamó para hablarle del reportaje que se publicaría. Lo que le pasó por la mente, relató, fueron los rostros de otros que habían conocido y admirado a Chávez, y “cómo sus ojos quedarían devastados”.
Bustamante recordó la primera vez que vio hablar a Chávez afuera del Capitolio de Arizona en 1972, cuando inició una huelga de hambre: “La sociedad nos menospreciaba, éramos mexicanos”. Chavez “nos dio valor, y para los jóvenes eso lo era todo”.
Ahora, algunos amigos de Bustamante han retirado imágenes de Chávez. En su comunidad, Bustamante lo comparó con denunciar el catolicismo y quitar fotos del papa.
Una persona no hace un movimiento
Para muchos, es un ejemplo de por qué los movimientos no deberían estar ligados a un solo líder.
Teresa Romero, presidenta de United Farm Workers, afirmó que la contradicción entre el legado de Chávez y las acusaciones es inevitable.
“Por una parte tenemos a César Chávez, el hombre que cometió actos horribles que no vamos a justificar”, indicó Romero. “En la otra, tenemos a César Chávez, el organizador que reunió a miles y miles de personas para poder trabajar por los trabajadores del campo y mejorar sus vidas y sus condiciones laborales”.
Por desgracia, ambas cosas provinieron de la misma persona, señaló Romero.
Sehila Mota Casper, directora ejecutiva de Latinos in Heritage Conservation, señaló que el movimiento de los trabajadores agrícolas siempre estuvo impulsado por un esfuerzo colectivo.
“Los derechos y las protecciones que surgieron de él pertenecen a la gente que lo construyó”, manifestó. “No fue solo un individuo”.
Esa perspectiva, explicó, ofrece una manera de avanzar: reconocer el papel de Chávez sin permitir que eclipse las contribuciones de otros, incluida Huerta, y los desafíos que enfrentaron.
Grupos de defensa como la organización sin fines de lucro Voto Latino adoptaron una postura similar al afirmar: “Las mujeres que organizaron, marcharon y se sacrificaron junto a los trabajadores del campo cargaron este movimiento sobre sus espaldas”.
Rechazar al hombre, preservar la historia
Las acusaciones también provocaron una rápida reacción pública. En cuestión de días, se retiraron estatuas y se cancelaron o se rebautizaron celebraciones, incluidos eventos vinculados al Día federal de César Chávez el 31 de marzo.
Líderes políticos de ambos partidos han condenado el presunto abuso. Algunos republicanos, incluido el gobernador de Texas, Greg Abbott, lo citaron como parte de una crítica más amplia al legado progresista de Chávez.
Abbott sostuvo que Texas —un estado con decenas de monumentos confederados— ya no celebraría el Día de César Chávez, al afirmar que las acusaciones “socavan la narrativa que elevó a Chávez como una figura digna de una celebración oficial”.
Al mismo tiempo, grupos como el Latino Victory Project, apartidista y centrado en desarrollar el liderazgo político hispano, apuntaron que este momento no debería distraer de las batallas por los derechos civiles que aún continúan.
“Esos legados no han cambiado”, manifestó Paul Ortiz, profesor de historia laboral en la Universidad de Cornell y director de estudios de posgrado de Estudios Latinos. “Y esos legados tienen que ver por completo con el poder de la gente”.
Lo que parece inevitable, dijo Bustamante, es que siempre habrá un asterisco junto al nombre de Chávez.
“¿Eso le quita grandeza a sus logros, a su significado? No, no se la quita”, expresó. “Pero, ¿podemos pasar por alto eso para honrarlo? Esa es la parte difícil”.