El País

Católicos celebran

Día de Virgen de la Altagracia: devoción, promesas y gratitud

Católicos acudieron a la Ciudad Colonial para participar del cronograma de actividades por Día de la Virgen de Altagracia

Larga fila para agradecer a la Virgen.

Publicado por

Creado:

Actualizado:

La fe despertó tempano ayer en la Ciudad Colonial, en la capital, pues apenas asomó el sol, ya decenas de personas estaban en pie o de rodillas frente al Santuario Arquidiocesano Nuestra Señora de la Altagracia para conmemorar el día de la virgen. Todos bajo un mismo propósito: agradecer por favores concedidos, cumplir promesas y elevar peticiones.

El ambiente alrededor de la Iglesia evidenciaba la magnitud de la celebración y la infinita devoción del pueblo dominicano. El color blanco dominaba la escena, entre camisas, vestidos y pañuelos de los feligreses en representación de la pureza y la paz asociada a la Virgen de la Altagracia.

En el interior de la Iglesia el ambiente era sobre acogedor: una fila extensa desplegada por todo el templo, avanzando lentamente hacia la imagen de la Virgen, en la cima del altar. Durante la espera, la multitud estaba sumida en un profundo silencio. aprovechado para pedir fortaleza en las pruebas cotidianas de la vida.

El acceso se realizaba de manera ordenada, mientras que los asistentes dedicaban breves momentos a tocar la imagen y agradecer por su misericordia para con ellos.

Al conversar con los feligreses, se pudo constatar que la mayoría de peticiones elevadas estuvieron orientadas a la sanidad, tanto propia como de familiares y seres queridos.

Altagracia Jiménez, a quien una enfermedad le arrebató la vista, suplicó a la Virgen con lágrimas que le devolviera su visión.

“Lo único que deseo es que me aclare la vista aunque sea un poco para yo poder desenvolverme con más libertad”, dijo tras explicar que llegó a la Iglesia caminando sola, con el favor de personas que le ayudaban a cruzar la calle.

Asimismo, Ronny Antonio Garván, quien padece xeroderma pigmentosa, un trastorno que afecta la sensibilidad de la piel y el tejido que cubre el ojo, acudió a la Iglesia para agradecer por la fortaleza que le ha concedido para seguir adelante.

“Acudo a ella porque ella está mas cerca del señor que nosotros y si yo hoy estoy aquí es por ella, porque yo he pasado muchas cosas difíciles por mi condición de salud”, expresó con gratitud.

Sobre el autor
Ámbar Frías

Ámbar Frías