Zonificación agrícola:
El Idiaf ayuda a producir donde realmente conviene
República Dominicana ya tiene la capacidad técnica para definir qué sembrar en cada zona, pero falta organización, voluntad política y asociatividad productiva.
Es posible determinar con bastante precisión qué cultivos funcionan mejor en cada región.
Para el doctor Eladio Arnaud Santana, director ejecutivo del Instituto Dominicano de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (Idiaf), la zonificación agrícola no es una idea nueva ni una propuesta teórica, es una necesidad urgente.
Se trata, explica, de ubicar cada cultivo en el lugar donde las condiciones ambientales le sean más favorables para reducir pérdidas, aumentar la productividad y proteger los recursos naturales. “Zonificación significa colocar el rubro productivo donde las condiciones climáticas y ambientales le favorezcan más”, resume.
Contrario a la percepción de que faltan estudios, Arnaud asegura que gran parte de esa información ya está disponible desde hace décadas. “Esos estudios comenzaron aquí desde 1965. La mayoría ya está hecha”, afirma.
Instituciones como el Ministerio de Agricultura, el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (Indrhi) y organismos técnicos han trabajado durante años en la identificación de suelos, disponibilidad de agua y condiciones productivas.
Por eso, dice, hoy es posible saber con bastante precisión qué cultivos funcionan mejor en cada región. “Si usted me dice que tiene una finca en San Cristóbal, rápidamente puedo decirle qué puede sembrar ahí”, asegura.
Organización productiva
La principal dificultad no está en la información, sino en la falta de organización productiva.
Muchos agricultores siembran según decisiones individuales, sin planificación conjunta ni compromisos de mercado. “Uno siembra arroz, otra batata, otro deja la tierra vacía y otra suelta cuatro vacas. Así no funciona”, explica.
Para él, la zonificación requiere asociatividad, es decir, productores organizados, con metas comunes y coordinación institucional.
Aplicar una política de zonificación permitiría aprovechar mejor los microclimas, mejorar el uso del agua, reducir erosión, proteger los suelos y aumentar la eficiencia del sistema agrícola nacional.
También ayudaría a disminuir pérdidas, fortalecer la seguridad alimentaria y mejorar los ingresos del productor. “El primero que fracasa cuando siembra donde no debe es el productor”, advierte.
El rol del Estado
Santana sostiene que el proceso debe ser liderado por el Estado, con el Ministerio de Agricultura y el Ministerio de Medioambiente trabajando de forma conjunta. A ellos deben sumarse el Banco Agrícola, el Idiaf y otros organismos de financiamiento. “Quien tiene la responsabilidad última de conservar los recursos naturales y garantizar la producción de alimentos es el Estado”, afirma.
La zonificación también implica cambiar la forma de entender la producción agrícola.
No se trata solo de sembrar, sino de hacerlo con lógica técnica, visión de mercado y sostenibilidad. “Juntos somos más fuertes”, insiste al volver sobre su idea central de la asociatividad.
Porque para el director del Idiaf, producir bien no depende únicamente del suelo o del clima, sino de la capacidad de organizarse para aprovecharlos mejor.