La Eucaristía: misterio de nuestra Fe

La Eucaristía: misterio de nuestra Fe

Leonor Asilis

Ha llegado la fiesta de Corpus Christi. Ocasión propicia que nos invita a reflexionar sobre este gran misterio de nuestra fe:  Jesús  en su Cuerpo y su Sangre se ha quedado con nosotros en un pedazo de pan.

A nosotros nos toca adorarle, contemplarle, visitandole y escuchandole.

Y como si fuera poco, comerle para alimentarnos de su presencia y llenarnos de su Espíritu Santo  para  caminar decididamente en su gracia hasta encontrarnos con El cara a cara el día que nos llame a su divina presencia en la morada celestial.

Aunque la pandemia del COVID-19 introdujo en muchos países algunos protocolos de bioseguridad -como permitir la Comunión en la mano- y otras regulaciones particulares, hay normas que no cambian.

En marzo de 2004, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos publicó la instrucción Redemptionis Sacramentum, “sobre algunas cosas que se deben observar o evitar acerca de la Santísima Eucaristía”.

Todas sus normas siguen vigentes y  gracias a Aciprensa que se hizo eco de ellas en un articulo, aqui entresacamos algunas para que lo tomemos en cuenta:

La Misa debe celebrarse en un lugar sagrado, salvo raras excepciones, pero nunca es lícito a un sacerdote celebrar la Eucaristía en un templo o lugar sagrado de cualquier religión no cristiana.

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No está permitido relacionar la celebración de la Misa con acontecimientos políticos o mundanos, o con otros elementos que no concuerden plenamente con el Magisterio.

No se debe introducir ritos tomados de otras religiones en la Misa.

Un laico no puede leer el Evangelio y tampoco puede predicar la homilía. Esta lectura y la reflexión están reservadas al sacerdote o diácono.

La elección de las lecturas bíblicas debe seguir las normas litúrgicas. No está permitido omitir, sustituirlas ni cambiar las lecturas y el salmo responsorial con otros textos no bíblicos.

El pan a consagrar debe ser ázimo, solamente de trigo y hecho recientemente. No se pueden usar cereales, sustancias diversas…

Se puede comulgar de rodillas o de pie, según lo establezca la Conferencia de Obispos de cada país. No es lícito negar la sagrada Comunión a un fiel por el hecho de querer recibirla de rodillas o de pie.

Los fieles tienen siempre derecho a elegir si desean recibir la Comunión en la boca, pero si el que va a comulgar quiere recibir el Sacramento en la mano, se le debe dar la Comunión.

Sin embargo, si existe peligro de profanación, el sacerdote no debe distribuir a los fieles la Comunión en la mano.

Los fieles no deben tomar la hostia consagrada ni el cáliz sagrado por sí mismos, ni pasarlos entre sí de mano en mano.

Debe vigilarse para que no se acerquen a la Comunión, por ignorancia, los no católicos o, incluso, los no cristianos.

Nadie puede llevarse la Sagrada Eucaristía a casa o a otro lugar. Hacerlo es sacrilegio. 

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Si se tiene conciencia de estar en pecado grave, no se debe comulgar sin acudir antes a la confesión sacramental, a no ser que concurra un motivo grave y no haya oportunidad de confesarse.

Damos a conocer los detalles de esta importante celebración eucarística de Corpus Christi en la Arquidiócesis de Santo Domingo el jueves 16 de junio a las 3:00 pm en el Faro a Colon.

A continuación las especificaciones de las rutas de las procesiones por Vicaría:

Vicaría Norte y Vicaria Santo Cristo de los Milagros se realizará partiendo desde la Avenida Boulevard del Faro esquina Avenida San Vicente de Paul en dirección al Faro a Colon.

Vicaría Oeste: partiendo desde la Avenida Faro a Colón (justamente debajo del puente de la Avenida 25 de febrero hacia el Faro a Colón.

Vicaría Este: partiendo desde la Avenida Estados Unidos esquina Avenida Faro a Colón hacia el Faro a Colon.

Los que no puedan participar en esta gran concentracion eucaristica podran seguirlas desde los medios señalados en el arte anexo. 

No dejen de participar en la Eucaristia en la mañana en sus parroquias.

Terminamos estas puntualizaciones tan importantes sobre la Eucaristia con una bella invitacion que nos hace sobre ella San Francisco de Asis  y cito:

«Cuando no puedo asistir a la Santa Misa, adoro el Cuerpo de Cristo con los ojos del espíritu en la oración, lo mismo que le adoro cuando le veo en la Misa”.