La Reserva Antropológica Cuevas de Borbón o El Pomier, en la provincia de San Cristóbal, representa la lucha de tres sectores y fueron contactados ayer por el periódico Hoy: los ambientalistas, que reclaman suspender la actividad minera; la comunidad que está dividida entre los que quieren la minería y quienes viven de ella, y del otro lado, están empresas concesionarias que reclaman el derecho de fabricar el carbonato de sodio, y advierten que de no producirse en República Dominicana, el país tendría que importarlo.
Los activistas del medio ambiente y residentes de San Cristóbal, como José Corporán, Alex Corporán, quienes inciden diariamente en las Cuevas del Pomier; el médico Manuel Antonio Nina Ramírez y la abogada Mercedes Castillo, acusan a las tres empresas mineras que explotan las rocas calizas de contaminar las aguas del río Nigua y de dañar el medio ambiente y las Cuevas.
Puede leer: Cuevas del Pomier: recomiendan 6 medidas para su preservación



Ante el anuncio del presidente de la República, Luis Abinader, el pasado jueves, de paralizar la extracción minera en la zona núcleo o área de amortiguamiento de las Cuevas del Pomier, los ambientalistas celebran la posibilidad de que el área sea declarado Patrimonio de la Humanidad.
Sobre las declaraciones del mandatario, el portavoz y abogado de la minera más cercada a las Cuevas, Dominicana de Cales (DOCALSA), José Martínez Brito, expresó que no han tomado ninguna decisión, porque la empresa casi no es afectada por las declaraciones del presidente, “porque DOCALSA no se encuentra en este momento explotando en el área núcleo ni el área de amortiguamiento”, que son áreas militatizadas y donde se está prohibiendo el trabajo.
Declaró que DOLCALSA trabaja la explotar de rocas calizas en la concesión Bainsa, que se encuentra fuera del área de amortiguamiento.
Calificó de falso que Docalsa contamine las aguas del río Nigua con carbonato de calcio, por ser un tratamiento que se utiliza en las plantas de tratamiento de agua para su purificación. “Se han hecho los estudios hidrográficos respecto al agua que puede estar subterránea en el área del Pomier y ninguna cuenca conecta con el río Nigua ni con la Toma”.
Precisó que el agua que conecta con la toma es la de El Tamblazo y allí, hay una explotación de extracción del río, que elimina el colador natural, por lo que cuando llueve, la escorrentía del agua es del color de la pieda caliza, “pero no es contaminación”. Aclaró que la empresa no trabaja con agregados.
El abogado de DOCALSA negó que tengan la inconformidad de la comunidad y señala que las manifestaciones de la comunidad del Pomier son en favor de la minería responsable. Admite que el desacuerdo con la minería viene de los grupos ambientalistas y la ven como un balance.
Ambientalista Luis Carvajal
El biólogo y activista del medio ambiente valoró la “protección de las Cuevas del Pomier con la decisión presidencial de Abinader.
Manifestó que lo llena de alegría y esperanza la reciente prohibición de la minería en el entorno de las Cuevas del Pomier, un anuncio que reconoce finalmente la importancia de este invaluable patrimonio natural y cultural de nuestra nación.
“Esta decisión es, sin lugar a duda, un triunfo del movimiento ambientalista y de todos los sectores sociales que han luchado incansablemente por la conservación de nuestras riquezas naturales”, planteó. Sin embargo, Carvajal consideró necesario recordar que lo que ahora se prohíbe ya estaba prohibido por leyes y decretos anteriores, como el decreto 233-96, que creó “La Reserva Antropológica Cuevas de Borbón, la Ley 64-2000 de Medio Ambiente y la Ley 202-2004 de Áreas Protegidas y Biodiversidad”.
Lo que en realidad se requiere no es una nueva prohibición, sino la aplicación efectiva de la ley que hasta ahora ha sido ignorada. La debilidad institucional, la connivencia y la complicidad de gobiernos y funcionarios permitieron que se perpetrara la destrucción de este patrimonio, exponiendo la falta de voluntad política para proteger lo que nos pertenece a todos. Recordó que Las Cuevas del Pomier son un bien invaluable, no solo por su riqueza arqueológica, sino, también, por su importancia hidrológica, biológica, cultural, social, paisajística e histórica. “Su conservación es un imperativo para el resguardo de nuestra identidad y para las generaciones futuras”.
El investigador y catedrático percibe la acción tomada por el presidente como un paso positivo, pero exhorta mantenerse alerta para que no se repita el crimen ecológico.
Estimó crucial llevar a los tribunales a aquellos que cometieron delitos ambientales. Además, que se investigue el cumplimiento de las obligaciones ambientales y fiscales de las empresas involucradas, para imponerles el costo total de la restauración ambiental y la devolución de los montos evadidos al Gobierno central y a los municipios. Entiende que para los que han trabajado por la protección de Las Cuevas del Pomier, este triunfo es un ejemplo -claro- para todas las luchas ambientales que se libran en el país, porque demuestra que, aunque el camino sea largo y lleno de obstáculos, la perseverancia, la unidad y la organización de la sociedad producen victorias.