Crisis económica
Choques petroleros y la República Dominicana
Los choques petroleros han sido uno de los principales detonantes de crisis económicas globales desde el siglo pasado. Algunos han sido provocados por disrupciones de oferta. Otros, por choques de demanda y expectativas.

Petróleo
Los choques petroleros han sido uno de los principales detonantes de crisis económicas globales desde el siglo pasado. Algunos han sido provocados por disrupciones de oferta. Otros, por choques de demanda y expectativas. En la mayoría de los casos, han derivado en recesión o inflación, y la República Dominicana no ha escapado a sus consecuencias.
El primer choque petrolero se originó con la Guerra de Yom Kippur en octubre de 1973, cuando países árabes impusieron un embargo contra Estados Unidos y sus aliados. Los precios del petróleo se dispararon alrededor de 300%, y el embargo se extendió hasta marzo de 1974.
Aunque relativamente breve, este episodio provocó inflación global, recesión en economías avanzadas y marcó un punto de inflexión: el petróleo dejó de ser un recurso barato y abundante para convertirse en un instrumento de poder geopolítico.
En la República Dominicana, la factura petrolera se multiplicó por cuatro, equivalente al 7% del PIB de la época. El déficit fiscal se acercó al 5% del PIB, se introdujeron subsidios y la inflación alcanzó el 20% anual. El segundo choque petrolero (1979–1980) fue provocado por la Revolución iraní, que paralizó la producción en ese país, seguida por la guerra entre Irán e Irak. Los precios del crudo aumentaron alrededor de 170%, agravando la estanflación en Estados Unidos y Europa. Para la República Dominicana, este encontró una economía más endeudada y vulnerable. La factura petrolera se duplicó hasta representar el 9% del PIB, generando devaluación y una severa crisis de balanza de pagos. La estanflación en Norteamérica no se enfrentó con políticas monetarias restrictivas, hasta que asumió la Presidencia de la Reserva Federal Paul Volcker, con la inflación en 13.5%, aplicó un tratamiento de choque con una tasa de los fondos federales de hasta 20%.
El impacto en América Latina fue profundo: crisis de deuda y programas de ajuste con el FMI. En el caso dominicano, estos factores desembocaron en la crisis social de abril de 1984 y en la llamada “década perdida”. El tercer choque petrolero (2007–2008) tuvo un origen distinto: fue impulsado por un fuerte aumento de la demanda global, tensiones geopolíticas y elevada especulación financiera. El precio del petróleo alcanzó los US$147 por barril. En el país el bajo nivel de endeudamiento y la existencia de ciertos colchones fiscales permitieron amortiguar el impacto mediante subsidios. El cuarto choque petrolero en 2011 fue de oferta provocada por la denominada “Primavera Árabe”,el petróleo superó los US$115 y se mantuvo hasta 2012. En RD el Gobierno ajustó los precios, manteniendo cierto grado de subsidio, no hubo mayores consecuencias, la inflacion cerró en 7.8% y la economía creció 4.5%.
En 2022, el quinto choque petrolero por la invasión de Rusia a Ucrania, provocó una inflación mundial, desaceleración global, en nuestro caso los mismos efectos, aumentó del endeudamiento por los subsidios generalizados y crecimiento de apenas 2.4% en 2023. El presente choque petrolero es de naturaleza disruptiva. No se trata de una guerra de Israel y EEUU contra Irán, sino que el antiguo imperio Persa ha involucrado a vecinos árabes productores, aliados de Norteamérica, y domina el Estrecho de Ormuz por donde transita el 20% del consumo mundial del crudo.
De continuar los daños a las infraestructuras petroleras de la región, tendrá repercusiones a mediano plazo en la oferta mundial del crudo; el resultado más probable sería un escenario de estanflación global, con efectos particularmente severos sobre economías importadoras de petróleo, altamente endeudadas y con limitaciones fiscales, como la República Dominicana.