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Las estadísticas reportan que el crecimiento desaceleró en 2025, terminó como inicio el año. En noviembre interanual aumentó 3.2% y la media quedó en 2,1% en enero-noviembre, insuficiente para corregir al alza el pronóstico de 2.2% para el año, muy por debajo del promedio de 6.6% durante el potente y sostenido crecimiento que tuvo lugar en el periodo 2021-2024 y del 5.0% en 2024.

Hasta septiembre los precios de la economía (el llamado deflactor del PIB) habían aumentado interanual 4,2%, con lo que el avance del PIB a precios corrientes fue del 6.3%.

Razones del desaceleramiento de la economía en 2025 fueron básicamente las de final del 2024, en lo externo, incertidumbre global, tan complicada que previsiones yerran con rapidez sin importar lo sofisticado del modelo que se use, y condiciones financieras restrictivas a nivel mundial por los conflictos geopolíticos, en lo interno, la significativa reducción de la inversión pública.

No obstante, el crecimiento esperado (2.2%) para 2025 supera la media de economías avanzadas (1.5%), Zona Euro (1%) y de Estados Unidos (1.9%).

En 2025 la economía resistió shocks internos y externos, lo que fue tomado en cuenta por la Cepal para pronosticar que este año crecemos 4.8%, el FMI 4.5%, nuestro Banco Central entre 4.0% y 4.5%, y recuperamos el trono como la economía que más crece, en los últimos años en ninguna economía regional el PIB subió tanto como en República Dominicana.

El crecimiento de este año podría incluso superar 5% por las siguientes tres razones que resumo, uno, efecto estadístico, las cifras de 2026 se van a comparar con las de 2025 que tuvieron en baja, dos, están en curso medidas monetarias que aceleran la demanda interna, me explico, como la inflación ha permanecido dentro del rango-meta de 4.0% ± 1.0%, el Banco Central redujo su tasa de interés de política monetaria acumulada en 50 puntos básicos desde septiembre 2025, y ejecuta un programa de liquidez por RD$81 mil millones aprobado por la Junta Monetaria para canalizar recursos a los sectores productivos en condiciones favorables.

La efectividad de la tasa de política monetaria se demostró durante la peor escalada inflacionista que tuvo el país en 2021 y 2022, después del Covid-19, en aquella oportunidad el Banco Central la combatió con fuertes subidas de su tasa de referencia, en esta ocasión es diferente, la inflación está bajo control, la reducción precio del dinero es para impulsar el consumo y la inversión.

Y tres, la buena noticia que el crecimiento de las exportaciones a precios corrientes y en volumen está superando el de las importaciones también a precios corrientes y en volumen, lo que supone aportación positiva del saldo comercial exterior al crecimiento del PIB.

El 2025 nos dejó las siguientes enseñanzas. Uno, tenemos un modelo de crecimiento sólido que crea empleos, en septiembre 2025 el total de ocupaciones ascendió a 5.149.829 y 287.591 los desocupados, 94.7% y 5.3% de la fuerza laboral, respectivamente, la tasa de desocupación en 5,3%.

Dos, contamos con un robusto sector financiero, y tercero, el déficit por exceso de gasto de consumo interno sobre ahorro interno lo financia holgadamente el flujo de inversión extranjera directa.

Finalmente, los tres recortes de tipo de la Reserva Federal casi forzado por el presidente Trump, pusieron en discusión su independencia, causando salida de capital de Estados Unidos hacia países con economía robusta y banco central independiente como República Dominicana, por lo que no sorprende nuestra moneda ganara el pleito al dólar estadounidense en el mercado cambiario, despreció 2.4% en 2025, mucho menos que el promedio de 3.6% periodo 2012-2019, el 3.0% años 2020-2025 y 3.5% en 2024.

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Arturo Martínez Moya

Arturo Martínez Moya