Año Nuevo
Algunos deseos en este nuevo año
Retrato
El calendario tiene muchas fechas de celebración o conmemoración importantes. Dentro de ellas algunas de carácter religioso y cristiano. Y de éstas, considero que las dos más importantes son, el día de Navidad y el de la Resurrección. Navidad o Natividad porque festejamos el nacimiento de Jesús, y la Resurrección, porque confirmamos que Jesús venció la muerte para gloria de la humanidad.
Sin embargo, Año Nuevo, que es una tradición que data de alrededor de 4 mil años, al estar entre Navidad y Epifanía o Día de Reyes, por tradición se incorpora al concepto navideño. Y en esa fecha se realizan cenas, felicitaciones, bailes, todo en medio de arbolitos, pesebres o guirnaldas. Igual o parecido a Nochebuena. Pero en Año Nuevo se reactivan recuerdos y deseos.
En ese sentido, al escribir este primer artículo del año 2026, y viendo lo que ocurre en nuestro entorno y más allá, me surgieron deseos que quiero compartir con ustedes:
Pedir a Jesús por las almas de todos los parientes, amigos y relacionados que no pudieron acompañarnos en Navidad y Año Nuevo, para que los tenga en su santa gloria.
Implorar por la salud, protección y felicidad de todos nuestros familiares, amigos y conocidos. Por los que viven en situación de mayor riesgo y peligro o por los sufren y padecen por diferentes causas, para que encuentren paz, bienestar, amor y comprensión.
Pedir a Dios que les ilumine las mentes a todos los hombres y mujeres del mundo que tienen poder e influencias, especialmente a los líderes y mandatarios, para que pongan esos poderes e influencias al servicio de la paz, la justicia y la libertad de toda la humanidad.
Rogar a Dios por los obispos, sacerdotes y pastores de las iglesias, en especial de nuestra Iglesia Católica, para que continúen firmes y unidos en su difícil e importante misión pastoral, de evangelización y orientación a la comunidad.
Que en este año que inicia nos ayude a ser cada vez más buenos y justos, humildes y sinceros. A actuar despojados de egoísmo, envidia, rencor y odio. A ser más generosos y solidarios. A tener conciencia de nuestros derechos y deberes. Para que nos ayude a ser cada día mejores ciudadanos y mejores servidores públicos.
Pedirle a Jesús que nos ayude a tener presentes la enseñanza bíblica de que no se puede servir a Dios y a las riquezas al mismo tiempo. Para que todos los servidores públicos actuemos con transparencia. Sin petulancia ni arrogancia. Actuar con entrega y con vocación de servicio. Sobre todo teniendo un presidente que trabaja arduamente y actúa con humildad.
Finalmente, aprovecho para confesar públicamente que, de manera expresa y consciente, tal vez abusando de la edad por tener más de ocho décadas, en ocasiones me he atrevido a hacer lo que algunos denominan “resabiacas”, mandando a freír tuza a algunos funcionarios. Porque muchos no se dan cuenta de que complicando los procedimientos y dilatando los procesos, se alimentan las malas conductas. Y eso, no solo afecta las partes, sino al conjunto. Pero, si he actuado de esa manera, es porque lo entiendo un deber. No para molestar. Dios sabe que lo hago con la intención de que podamos recapacitar y mejorar.
¡Feliz Año para todos!